El sabor del Delta en invierno
tiene ese crujiente frío de las mañanas,
cuando el aire despierta despacio
entre los sauces dormidos
y el río respira una neblina de plata.
Tiene aroma a pan tostado,
a manteca que se derrite lentamente,
a azúcar que endulza el primer mate
mientras el silencio canta
con la voz de los juncos.
Y están tus ojos...
Ese brillo único e inconfundible
cuando, aún tibia entre las mantas,
espiás el río desde la cama
como quien descubre por primera vez
que la felicidad existe.
Pedís más leña.
La salamandra comienza a arder,
las llamas dibujan colores sobre la madera
y el invierno deja de ser frío,
porque tu presencia basta
para encender toda la isla.
Tu cuerpo se desliza despacio,
con perfume a yerba recién humedecida,
mezclándose con el humo dulce del quebracho,
con el murmullo del agua,
con la caricia de una mañana que parece eterna.
que el Delta tiene magia.
La misma que vive en vos.
Una magia que no se compra,
que no se explica,
que sólo se siente
cuando el río abraza la costa,
cuando el viento acaricia la piel
y tus manos encuentran las mías.
Entre las entrañas del Delta
anda escondida la felicidad.
No hace ruido.
Se oculta en un mate compartido,
en una tostada partida al medio,
en una salamandra encendida,
en el perfume de la leña,
en el reflejo del sol sobre el agua,
en un beso que demora el tiempo.
Hay que buscarla sin apuro.
Seguir los arroyos,
escuchar el canto de los pájaros,
dejar que el corazón navegue
como una vieja lancha entre los canales,
hasta encontrar ese rincón
donde el mundo parece olvidarse de existir.
Y cuando por fin aparezca,
no habrá que pedirle nada.
Sólo acurrucarse en sus brazos,
como dos enamorados que descubrieron el secreto del río,
dejando que el invierno pase despacio,
que la salamandra siga encendida,
que el mate nunca se enfríe,
que tus ojos continúen iluminando la mañana.
Porque amar en el Delta
es aprender que la vida no necesita más.
Basta el río, basta el invierno.
Bastan tus ojos.
Y ese milagro sencillo de despertar a tu lado,
mientras el Paraná sigue su viaje eterno
y nosotros elegimos quedarnos,
para vivir, para soñar,
para amarnos...
como se ama en el Delta,
con el alma llena de río
y el corazón convertido en hogar

No hay comentarios:
Publicar un comentario
"Gracias por comentar mis letras....espero tu próxima visita....."