Transnochados del hielo y el alcohol,
del humo espeso y las madrugadas,
caminando Corrientes sin apuro,
entre cafés, debates y guitarras.
El rock era una patria diminuta,
una suite sin memoria ni destino,
enroscada en los recuerdos del comienzo,
allá lejos, por los viejos caminos.
Con Lito y el Flaco en la mirada,
con La Cueva y Barrock como bandera,
todo parecía simple y verdadero,
como si la ciudad aún creyera.
Hasta el humo flotando entre las mesas
parecía una poesía improvisada,
y un recital de Pappo o La Pesada
era un canto feroz a la muchachada.
Las rosas todavía eran promesas,
y el odio y el veneno de estos tiempos
eran metáforas sin definición.
Qué pena la lenta involución,
qué triste ver la grieta convertida
en una acusación de cada día
contra quien sólo defiende su vida.
Hoy, para algunos, alcanza con decir
que no queremos más manos en lo ajeno,
para que nos acusen de estar llenos
de odio, de rencor y de veneno.
Y sin embargo vuelven los recuerdos:
Corrientes, el café y la discusión,
las madrugadas largas del rock viejo,
la libertad latiendo en una canción.
Tal vez no era perfecto aquel tiempo,
pero guardaba una verdad sencilla,
una rosa podía ser un mundo,
y una poesía podía ser la vida

No hay comentarios:
Publicar un comentario
"Gracias por comentar mis letras....espero tu próxima visita....."