miércoles, 18 de marzo de 2026

 Las Escuelas Técnicas Raggio constituyen una de las instituciones educativas técnicas más tradicionales y reconocidas de la ciudad de Buenos Aires. Fueron inauguradas el 8 de diciembre de 1924 en el barrio de Núñez, en la actual dirección de la Avenida del Libertador 8635, cerca de la Avenida General Paz, límite entre la ciudad de Buenos Aires y la provincia homónima. 
La institución nació gracias al impulso filantrópico de la familia Raggio, una familia de origen italiano que, tras alcanzar prosperidad económica en la Argentina, decidió destinar parte de su patrimonio al desarrollo educativo y cultural del país. 
El principal impulsor de esta obra fue Rómulo Raggio, quien junto con sus hermanos promovió la construcción de una escuela destinada a la enseñanza de artes y oficios con el objetivo de formar técnicos y artesanos capaces de contribuir al crecimiento industrial de la Argentina.
El edificio de la escuela fue diseñado por los ingenieros civiles Emilio Seitún y Andrés T. Raggio, este último hermano de Rómulo Raggio y responsable directo del proyecto arquitectónico y de la dirección de las obras. 
La inauguración oficial contó con la presencia de importantes autoridades nacionales y municipales, entre ellas el presidente de la Nación Marcelo Torcuato de Alvear y el intendente de la ciudad Carlos Noel, lo que demuestra la relevancia que se le otorgaba a la educación técnica en ese momento histórico. 
Originalmente la institución llevaba el nombre de Escuela de Artes y Oficios y estaba organizada en dos pabellones principales que funcionaban de manera separada, una práctica habitual en el sistema educativo de principios del siglo XX. 
El pabellón denominado Lorenzo Raggio estaba destinado a los alumnos varones, mientras que el pabellón María Celle de Raggio estaba destinado a las alumnas mujeres. 
Ambos nombres fueron elegidos en homenaje a los padres de los hermanos Raggio, perpetuando así la memoria familiar dentro de la institución educativa.
El complejo escolar fue concebido con un diseño arquitectónico abierto, con amplios patios, jardines y espacios verdes que permitían combinar la enseñanza técnica con áreas de recreación y expansión para los estudiantes. 
Sus arcos románicos y su estilo neoclásico lo convierten en un edificio emblemático dentro del patrimonio arquitectónico educativo de la ciudad. 
En sus primeros años la escuela ofrecía una amplia variedad de especialidades relacionadas con los oficios y las artes aplicadas, entre ellas cincelado, herrería, corte y confección, hilados, modelado, tejidos, puntillería, encaje y ebanistería. 
Estas disciplinas respondían a las necesidades productivas de la sociedad argentina de comienzos del siglo XX, cuando la industria y la artesanía urbana tenían un rol fundamental en el desarrollo económico. 
Con el paso del tiempo algunas especialidades desaparecieron y otras se incorporaron para adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales. 
Durante la década de 1940 se sumaron nuevas orientaciones como mecánica de aviación, técnica en aeronáutica, dibujo publicitario y técnico en propaganda, reflejando el avance de la industria moderna y de los medios de comunicación.
En el año 1940 la escuela adoptó su lema institucional, Nunca mucho costó poco, una frase que expresa la importancia del esfuerzo, el trabajo y la dedicación en la formación técnica. 
Ese mismo período también vio el nacimiento del escudo institucional y de la marcha oficial de la escuela, además de iniciativas culturales internas como el periódico estudiantil La Chispa, que reflejaba la vida cotidiana y las actividades de los alumnos. A lo largo de su historia la institución atravesó distintos acontecimientos vinculados al contexto político y social del país. 
En 1955, durante el período posterior al golpe de Estado que derrocó al gobierno nacional, se produjeron quemas de libros en la escuela como parte de la censura cultural de la época, aunque algunos ejemplares pudieron salvarse gracias a la acción de una secretaria que los ocultó en el sótano del edificio. 
En 1958 la institución cambió su denominación de Escuela de Artes y Oficios a Escuelas Técnicas Municipales Raggio, consolidando su identidad como establecimiento de formación técnica moderna.
Uno de los cambios estructurales más importantes ocurrió en 1969, cuando el pabellón femenino María Celle de Raggio fue demolido para permitir la ampliación de la Avenida General Paz y su conexión con la Avenida Lugones, una obra vial que modificó significativamente el entorno urbano de la escuela. 
A pesar de esta transformación, el establecimiento continuó creciendo y adaptándose a las nuevas necesidades educativas. Entre 1983 y 1986 se construyó un nuevo pabellón con treinta aulas para ampliar la capacidad del edificio. 
Dentro del predio también se conserva una importante pieza del patrimonio histórico argentino: la escultura denominada La República Argentina, que formaba parte del histórico pabellón que representó al país en la Exposición Universal de París de 1889 realizada para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa. 
Cuando ese pabellón fue desmontado en Buenos Aires durante la década de 1930, algunas de sus esculturas fueron trasladadas a distintos puntos de la ciudad y una de ellas quedó instalada en la Escuela Técnica Raggio.
En el año 2003 se creó dentro de la institución el Museo Tecno Educativo Lorenzo Raggio, dedicado a recuperar, restaurar y catalogar documentos, fotografías, herramientas y materiales históricos vinculados con la trayectoria de la escuela. 
Entre los hallazgos más valiosos del museo se encuentran más de treinta planos originales de albañilería del Teatro Colón, fechados en 1892 y firmados por el arquitecto Víctor Meano, documentos que fueron utilizados durante años por docentes vinculados al diseño y mantenimiento de escenografías del teatro. 
Actualmente la institución ofrece numerosas orientaciones técnicas con salida laboral, entre ellas técnico en tecnología de los alimentos, técnico automotor, maestro mayor de obras, electricidad, electrónica, técnico mecánico, diseño y producción de muebles, técnico en indumentaria y confección textil, técnico en la industria gráfica, técnico en orfebrería, diseño y comunicación publicitaria y tecnologías de la información y la comunicación. Además de su formación académica, la escuela desarrolla actividades culturales, deportivas y científicas, incluyendo una banda musical estudiantil, participación en olimpiadas de química y una escuela de remo cuyos equipos han obtenido campeonatos nacionales.
A lo largo de su historia la institución se ha consolidado como una de las más grandes y prestigiosas escuelas técnicas de la ciudad de Buenos Aires, formando a miles de estudiantes que luego se desempeñaron como técnicos, profesionales y artesanos en distintas áreas de la industria, la tecnología y las artes aplicadas.
En 2024 las Escuelas Técnicas Raggio celebraron su centenario, conmemorando cien años de trayectoria educativa y reafirmando el legado de la familia Raggio, cuya visión de promover la educación técnica como herramienta de progreso social continúa vigente hasta la actualidad.


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