sábado, 29 de junio de 2024

El parque se desnudó,
perdiendo las últimas hojas en otoño,
y el invierno llegó,
cubriendo todo con su manto cobrizo.
Los árboles, ahora desnudos,
se alzan como esculturas,
silenciosos testigos del cambio,
sus ramas extendidas al cielo gris.
El aire frío trae consigo
un silencio profundo,
interrumpido solo por el crujir
de las hojas secas bajo nuestros pies.
En la quietud del invierno,
la naturaleza se repliega,
preparándose para el renacer,
guardando en su esencia
la promesa de la primavera.
El parque, aunque desolado,
guarda una belleza melancólica,
un recordatorio del ciclo eterno,
donde cada final es un nuevo comienzo.
Y en esta serenidad helada,
nos encontramos,
abrigados por la calidez
de nuestra compañía,
esperando juntos el regreso
del sol y en una tibia caricia,
caminar la vida entre las diferentes
estaciones del año;
juntos y de la mano.

viernes, 28 de junio de 2024

 En tu delicada piel,
la noche esconde secretos,
susurrando historias al viento,
donde las estrellas celosas
guardan silencios profundos.
Cada caricia es un misterio,
un suspiro que despierta deseos,
y en la penumbra,
la luna dibuja sombras suaves,
pintando fantasías en tu piel.
Tus ojos, espejos de enigmas,
reflejan la magia oculta,
y en cada latido compartido,
descubro un mundo nuevo,
un universo de emociones.
La brisa nocturna envuelve
tu esencia, tan etérea y pura,
dejando un rastro de anhelos
que encienden la pasión,
iluminando la oscuridad.
En tu piel, la noche revela
su verdadero rostro,
un baile eterno de luces y sombras,
donde cada secreto murmurado
se convierte en un verso
que susurra el amor profundo
que solo vos conocés.
 Flores cortadas en ramo en la puerta de tu casa, no.
Vos merecés un jardín exuberante,
donde cada flor viva y libre
refleje la esencia de tu ser,
bello y único como tu personalidad.
Imagina un campo infinito,
donde los lirios susurren tu nombre,
y las rosas, con su fragancia embriagadora,
te envuelvan en un abrazo cálido,
como el sol acariciando tu piel.
Cada pétalo que danza al viento
es un reflejo de tu gracia,
y en cada color vibrante,
encuentre tu mirada.
No solo un ramo pasajero,
si no un paraíso eterno de sensaciones,
donde cada brote respire vida,
como lo hacés vos en cada paso,
dejando huellas imborrables.
Que el jardín te rodee siempre,
un santuario de autenticidad,
donde la brisa suave te susurre secretos
y el rocío matutino besé tu rostro,
un espacio donde tu luz brille sin límites,
y donde cada flor sea un canto
a tu libertad y belleza,
una oda a la personalidad de tu ser.
 La fragancia de tu voz
se despliega en el aire
como una caricia suave,
un susurro que envuelve
cada rincón del alma.
Cada palabra que pronuncias
es un pétalo de rosa,
un aroma dulce y delicado
que me lleva a un jardín secreto,
donde solo existís vos. 
Tu voz, melodía sutil,
resuena en mi pecho
como un eco de ternura,
y en cada nota, descubro
la esencia pura de la vida.
En las noches silenciosas,
cierro los ojos y escucho
el perfume de tus palabras,
y en ese instante,
todo el mundo se desvanece,
dejándome solo con el latido
de tu presencia envolvente.
Es en la fragancia de tu voz
donde hallo la paz,
un refugio eterno
en medio del caos.
Cada risa, un suspiro de jazmín,
cada susurro, un soplo de lavanda,
y en el aire perfumado de tu hablar,
encuentro el consuelo, la esperanza.
No hay esencia más preciada
que la de tu voz,
ni aroma más profundo
que el que dejas en mi alma
cada vez que hablas,
cada vez que te nombro.
 El perfume de tu mirada
se adentra en mi ser
como un suspiro suave,
dejando huellas invisibles
en mi alma desolada.
Tus ojos, dos océanos profundos,
me envuelven con su misterio,
y en el aroma de tu presencia
encuentro la esencia de lo eterno.
Cada vez que me miras,
el mundo se detiene,
y en ese instante fugaz
soy cautivo de tu magia,
perdido en la fragancia
de tu ser, de tu luz.
El perfume de tu mirada
es un hechizo que me atrapa,
una melodía sin palabras
que resuena en mi corazón.
Tus pupilas, estrellas brillantes,
iluminan mis noches más oscuras,
y en el reflejo de tu ser mujer
descubro el verdadero paraíso.
No hay aroma más dulce
que el de tu mirada serena,
ni embriaguez más profunda
que perderme en tus ojos,
donde cada parpadeo
es un poema, una canción,
y en cada suspiro encuentro
las letras de mis poesías
solo para vos.


jueves, 27 de junio de 2024

 El viento me llevó al norte,
cada pueblo, una historia,
un poema, una canción.
Susurros del pasado
resuenan en calles empedradas,
cada esquina, un recuerdo,
cada plaza, un verso.
En los ojos de la gente,
veo relatos de amor y desvelo,
en las fachadas antiguas,
leyendas que nunca mueren.
Los campos dorados
cantan baladas al atardecer,
y las montañas imponentes
recitan epopeyas de valentía.
El viento, cómplice eterno,
me guía en este viaje sin fin,
donde cada parada es un suspiro,
y cada suspiro, una inspiración.
Desde las risas en la taberna
hasta el silencio del amanecer,
voy tejiendo con palabras
el mapa de mis andanzas,
uniendo con hilos invisibles
los fragmentos de mi corazón errante.
En este andar constante,
donde el horizonte siempre llama,
me descubro en cada verso,
y en cada canto, te encuentro a vos.






 Niebla sobre la avenida,
poco tránsito y en la soledad
de un rincón,
le escribo a Buenos Aires
mientras pienso en vos.
Mi corazón susurra tu nombre,
las noches se llenan de magia
cuando pienso en tu sonrisa
y la ciudad duerme en silencio,
bajo un manto gris,
mis palabras se deslizan
como susurros al viento,
dibujando tu recuerdo en el aire.
Tus ojos, dos faros de luz,
guían mi camino en la oscuridad,
tu risa, una melodía suave,
resuena en cada rincón de mi ser.
Cada farol encendido
es un testigo mudo
de la nostalgia que me envuelve,
y en cada pausa,
el latido de la urbe
se mezcla con el mío,
como si Buenos Aires y yo
compartimos este anhelo,
esta espera, este amor.
El viento trae su aroma,
un suspiro dulce me envuelve.
tus palabras, caricias de seda,
dibujan poesía en mis sueños.
Cada encuentro es un milagro,
un instante eterno de amor.
con vos, el mundo es un verso
y la vida, una canción.
Juntos, tejimos historias
de miradas y besos robados,
de promesas susurradas al oído,
de futuros compartidos, sin fin.
fuiste la musa de mis días,
la razón de mis noches de luna,
en tu abrazo, encontré el hogar,
y en tu amor, la desdicha
de no olvidarte nunca más.
 Los soles del invierno
y su tenue calor acogedor,
se filtran entre abrigos y bufandas,
envolviendo los días fríos
en un abrazo de luz.
Los rayos tímidos acarician
rostros escondidos tras la lana,
pintando sonrisas sutiles
en medio del aire helado.
Bajo el cielo gris y blanco,
el calor del sol invernal
se convierte en un tesoro,
un recordatorio cálido
de que incluso en el frío,
hay espacio para la ternura.

miércoles, 26 de junio de 2024

 

Vive sin importarte el cómo ni el cual,
vive con la libertad de un viento sin dueño,
sonríe, abraza, besa y vive al natural,
deja que tu espíritu se eleve en cada sueño.
Que la risa sea tu compañera constante,
un eco de alegría que resuena sin cesar,
en cada abrazo, siente el instante,
donde los corazones se encuentran sin dudar.
Besa con la ternura de un amanecer,
con la pasión de un ocaso ardiente,
vive cada día como si fuera el primero,
deja que el amor te guíe siempre.
No dejes que el miedo dicte tus pasos,
ni que las dudas oscurezcan tu camino,
vive con el corazón abierto a los abrazos,
y sigue el ritmo de tu propio destino.
Que no te importe el juicio de otros,
ni las normas que quieran imponerte,
vive con la autenticidad de los locos,
que encuentran, en cada día, un arte.
En la sonrisa, descubre la magia,
en el abrazo, la paz de lo eterno,
en el beso, la chispa que contagia,
y en la vida, el milagro más tierno.
Vive sin preocuparte por el cómo ni el cual,
que la vida es un viaje sin destino fijo,
cada momento es un regalo especial,
cada segundo, un suspiro de amor y hechizo.
Así, deja que tu alma vuele libre,
sin cadenas, sin límites, sin temor,
vive con la fuerza de lo invencible,
con la certeza de un corazón lleno de amor.
Sonríe, abraza, besa y vive,
que en cada gesto se esconde la eternidad,
en la sencillez de un acto se percibe,
la belleza de vivir con plena libertad.
 El brillo de tus ojos, son el mejor paisaje del día,
una luz que ilumina con destellos de alegría,
en su profundidad encuentro la melodía,
que hace vibrar mi alma con su dulce armonía.
Son faros en la mañana, guías en la noche,
reflejan los sueños y las esperanzas ocultas,
en su mirar, mi corazón derrocha,
una emoción sincera que nunca es difusa.
Cada parpadeo, un cuadro de belleza pura,
un lienzo pintado con colores de emoción,
en tus ojos se refleja la ternura,
y cada mirada es una suave canción.
El sol puede brillar con toda su fuerza,
y las estrellas titilar en la noche estrellada,
pero el brillo de tus ojos es la única certeza,
que transforma mi mundo, dejando el alma encantada.
Tus ojos son espejos de tu espíritu brillante,
ventanas abiertas a tu ser interior,
en ellos encuentro un refugio constante,
un oasis de paz, un rincón de amor.
Al mirarte, el tiempo se detiene,
el mundo se hace pequeño y sin prisa,
y en tus ojos, mi ser se entretiene,
perdiéndose en el abismo de tu risa.
Son como dos luceros en el cielo inmenso,
que guían mis pasos con su luz cálida,
en su fulgor encuentro un universo,
donde cada destello es una promesa válida.
Tus ojos son el mejor paisaje del día,
una visión que embellece cada momento,
en su brillo encuentro mi fantasía,
y en su resplandor, hallo mi sustento.
Así, cada vez que te miro, me renuevo,
mi corazón late al compás de tu mirada,
en el brillo de tus ojos, me atrevo,
a soñar despierto y a sentirme amado.

Porque en ellos está la esencia de lo bello,
la promesa de un amor que nunca se apaga,
el brillo de tus ojos, cual destello,
es el paisaje que mi vida embriaga.






 Mujer de ojos tristes y sonrisa esquiva,
que llevas en tu ser las huellas del dolor,
déjame ofrecerte una poesía tan viva,
como el consuelo tierno de un cálido amor.
Tu corazón ha conocido tormentas oscuras,
y en tu mirada se reflejan noches sin luna,
pero en tu interior hay fuerzas puras,
un espíritu fuerte que nunca se acuna.
Déjame ser la brisa que acaricia tu herida,
el sol suave que en tus días se posa,
quiero ser el refugio en tu vida,
una presencia serena, constante y hermosa.
Eres como una flor que ha sobrevivido,
a las tempestades y los vientos crueles,
cada pétalo tuyo es un suspiro contenido,
un testamento de historias y fieles.
Quisiera rodearte con un manto de estrellas,
donde cada una susurre palabras de aliento,
y que encuentres en la noche bellas,
la paz que te devuelva tu propio cuento.
Tu valentía es un faro en la distancia,
tu fortaleza, un ejemplo a seguir,
y aunque el pasado aún tenga su importancia,
en el presente quiero verte sonreír.
Que mis palabras sean el abrazo que necesitas,
que encuentres en mi voz un dulce arrullo,
porque mereces días de amor y citas,
con la felicidad que en tu ser murmuro.
Déjame ser la melodía que te acompaña,
en las horas de tristeza y desvelo,
quiero ser la mano que te baña,
de cariño sincero y consuelo.
Mujer valiente, con cicatrices y miedos,
te ofrezco mi ternura sin condición,
un amor que no conoce ruedos,
y que busca en ti su razón.
Que cada día nuevo traiga la esperanza,
de un futuro lleno de luz y alegría,
porque en ti brilla la más hermosa danza,
y mereces una vida de pura armonía.
Así te ofrezco, en versos y en calma,
mi cariño tierno, mi apoyo fiel,
que encuentres en mi alma,
el refugio que tu corazón anhelaba ayer.


Entre Vos y Yo. +

El brillo de tus ojos, el color de tu cabello y la sensualidad que despliegas en cada palabra de enojo, solo está en vos, en las canas que e...