martes, 25 de junio de 2024

 

En la distancia, donde el tiempo se dilata,
mi amor se hace más profundo y vasto,
no hay barreras que puedan quebrantar,
lo que siento por vos, en cada momento.
Tus ojos, que no puedo ver a diario,
brillan en mis sueños con luz propia,
y aunque la distancia parezca un adversario,
mi amor se mantiene firme y se apoya.
Cada carta, cada mensaje, cada llamada,
es un puente que acorta la lejanía,
en cada palabra, mi alma queda plasmada,
y en cada susurro, te envío mi melodía.
Mi amor no conoce límites ni fronteras,
trasciende el espacio, es eterno y fiel,
es un sentimiento que el tiempo venera,
y en tu ausencia, más fuerte se hace en mi piel.
Sos mi sol en días grises y fríos,
la estrella que guía mi norte incierto,
aunque no estés aquí, en mis brazos vacíos,
te siento cerca, como un viento que no está desierto.
Cada noche, al mirar el cielo estrellado,
pienso en vos y en nuestra conexión sagrada,
tu nombre es un susurro en mi corazón emocionado,

y en mi alma, siempre estás abrazada.
La distancia es un reto, pero no un obstáculo,
nuestro amor es más grande que cualquier separación,
es un lazo invisible, fuerte y oráculo,
que se nutre de esperanza y devoción.
Te amo con un amor incondicional y eterno,
que no se quiebra ni se desvanece con la ausencia,
es un sentimiento puro, sincero y tierno,
que supera cualquier duda o contingencia.
Aunque no pueda tocar tu piel cada día,
ni perderme en el azul de tu mirada,
mi amor por ti es una sinfonía,
que resuena en mi alma, siempre enamorada.
Así espero el día en que volvamos a unirnos,
y en un abrazo rompamos la distancia,
mientras tanto, en mis sueños vivimos,
y en cada latido, está tu presencia

 En la sombra solitaria del callejón,
la brisa se lleva mis poemas, susurrando en la noche,
cada verso, cada palabra, una confesión,
un secreto al viento, un íntimo reproche.
Solo para vos, estos escritos volátiles,
se escapan de mis manos, ligeros y fieles,
emprenden un viaje sinuoso y frágil,
cruzando el destino con sus alas de papel.
Cada rima es un susurro de mi alma,
un eco de lo que siento, un grito en silencio,
la brisa, mi confidente, mi calma,
lleva mis pensamientos con un toque de misterio.
En la penumbra del callejón estrecho,
mis palabras encuentran su libertad,
navegan en el aire, sin dueño ni techo,
buscando tu corazón, sin prisa, con levedad.
Es un viaje incierto, lleno de esperanza,
donde cada estrofa es una promesa velada,
de que algún día, en algún rincón, a tu lado, danza,
y mis versos te encuentran.
La brisa los toma y los eleva,
como sueños que se niegan a quedar,
y en su vuelo, tu nombre se lleva,
como un canto eterno que no deja de sonar.
Así, en la soledad del callejón oscuro,
confío al viento mis más sinceros poemas,
en un destino sinuoso, incierto y puro,
esperando que lleguen a tus manos serenas.
Cada poema es un pedazo de mi ser,
una ofrenda de palabras, un acto de fe,
que en este viaje, puedan nacer,
en tu corazón, como flores en un vergel.
Y si alguna vez en la brisa escuchas,
un susurro dulce, un verso en el aire,
sabrás que mis poemas, en sus muchas luchas,
han encontrado en vos
 su destino, su lugar al fin en el cual pare.

lunes, 24 de junio de 2024

 Las cicatrices del pasado, aunque profundas,
no deben ser cadenas que nos aten al ayer,
debemos recordar que en la vida hay segundas,
y que el presente nos invita a renacer.
Es cierto, las heridas pueden persistir,
fantasmas que rondan en nuestras noches quietas,
pero debemos aprender a dejarlas ir,
y permitir que nuevas alegrías entren por nuestras puertas.
Olvidarlas no es negar su existencia,
si no darles su lugar en nuestro andar,
es reconocer su lección y su esencia,
pero elegir vivir, sin dejar de avanzar.
Cada día es un lienzo en blanco,
una oportunidad para soñar y crear,
dejemos que el pasado sea solo un banco,
donde reposan las memorias, sin más lastimar.
Vivir es un acto de coraje y esperanza,
es abrazar el presente con todo su esplendor,
permitir que en nuestra vida florezca la bonanza,
y que el amor y la risa sean nuestro motor.
Es en el hoy donde encontramos la magia,
donde cada instante se convierte en un tesoro,
vivir plenamente, sin nostalgias que nos plagian,
es encontrar en cada segundo un nuevo oro.
No dejemos que las sombras nos roben la luz,
ni que el dolor del ayer nuble nuestro día,
debemos seguir, con firmeza y sin retazos,
y hallar en el presente nuestra melodía.
Así que, olvidemos las cicatrices y vivamos,
con el corazón abierto a lo que viene,
dejemos que el tiempo cure lo que sangramos,
y que en el ahora, nuestra alma se serene.
Cada paso hacia delante es una victoria,
cada sonrisa, un triunfo sobre el pesar,
olvidar el pasado es escribir una nueva historia,
y en el presente, finalmente, encontrar la paz.

domingo, 23 de junio de 2024

 Navegando el Paraná, río de misterios y leyendas,
en sus aguas amarronadas y sus corrientes impetuosas,
se despliega un mundo de belleza y memorias,
donde la naturaleza y la historia se entrelazan poderosas.
El sol se refleja en la superficie brillante,
creando destellos dorados en la mañana temprana,
y el viento suave susurra historias de antaño,
mientras avanzo, explorando sus entrañas.
Las islas se alzan como verdes oasis,
refugios de vida en medio de la vastedad,
donde aves y criaturas encuentran su morada,
y me maravilla ante tanta diversidad.
Los sauces llorones se inclinan sobre el agua,
como guardianes antiguos de secretos milenarios,
y en cada recodo, en cada curva del río,
hay un nuevo paisaje, un espectáculo extraordinario.
Navegar el Paraná es adentrarse en un sueño,
donde el tiempo parece detener su curso,
es dejarse llevar por su ritmo sereno,
y encontrar en su cauce un poema en curso.
Las ciudades y pueblos a lo largo de sus orillas,
cuentan historias de hombres y mujeres valientes,
que encontraron en este río su vida, su sustento,
y dejaron en sus márgenes sus huellas persistentes.
El Paraná, con su poder y su gracia,
es un símbolo de vida, de movimiento constante,
un recordatorio de la fuerza de la naturaleza,
y de la belleza de un viaje siempre cambiante.
Al navegar sus aguas, uno se siente pequeño,
ante la inmensidad de su corriente interminable,
pero también parte de un todo grandioso,
una aventura sin fin, en este río admirable.
Así, sigo navegando el Paraná,
dejando que sus aguas me guíen con suavidad,
descubriendo en cada tramo, en cada instante,
la magia y el misterio de su infinita profundidad.


 Mujer valiente, que cargas con cicatrices,
marcas de una batalla que no elegiste pelear,
en tus ojos hay una historia de luchas y matices,
y en tu corazón, la fuerza para nunca dejar de soñar.
Sé que el dolor ha sido un compañero cruel,
que el miedo te envuelve en su oscuro abrazo,
pero en tu espíritu indomable, hay una luz fiel,
que brilla incluso en el más profundo ocaso.
Cada golpe recibido, cada palabra cruel,
no han logrado apagar tu esencia luminosa,
porque en vos reside la valentía del amanecer,
una fuerza interior, constante y poderosa.
Estás envuelta en defensas, protegiendo tu ser,
como un castillo erigido en medio de la tormenta,
pero dentro tuyo, hay un deseo de renacer,
de encontrar la paz, de soltar la carga lenta.
Permítete, mujer, creer en la esperanza,
en la posibilidad de un mañana más ligero,
donde el amor y la bondad tengan su danza,
y en tu vida reiné un sol más duradero.

Cada día es una nueva oportunidad,
para reconstruir, para sanar tus heridas,
no dejes que el pasado defina tu realidad,
tienes derecho a vivir una vida vivida.
Eres más fuerte de lo que imaginas,
cada cicatriz es un testamento de tu poder,
y aunque ahora te envuelvan sombras y neblinas,

el futuro te espera con mucho que ofrecer.
No estás sola en este arduo camino,
hay quienes te apoyan, quienes te entienden,
abre tu corazón a ese amor divino,
que en la empatía y la comprensión se extiende.
Mujer valiente, levanta tu mirada,
mira al horizonte con nueva esperanza,
cada paso que das es una victoria ganada,
y en tu ser florece una indomable confianza.
Así que, sigue adelante, con coraje y fe,
deja que el amor propio sea tu guía,
porque mereces más que solo sobrevivir,
mereces una vida plena, libre y sin agonía.
 Déjenme contarles sobre ella,
una mujer única, dulce y bella,
aunque solo la conozco de miradas furtivas,
en su presencia encuentro algo que cautiva.
Cada vez que la veo, el mundo se detiene,
hay una luz en sus ojos que todo lo contiene,
su sonrisa es un susurro de la primavera,
un rayo de sol que ilumina donde quiera.
No sabe que habita en mis pensamientos,
que su imagen es un refugio en mis momentos,
la veo en la distancia, con un aura de misterio,
como un poema vivo, un sueño etéreo.
Es como un jardín secreto en plena floración,
con una dulzura que inspira devoción,
su voz, aunque apenas la escuché, es melodía,
un canto suave que endulza el día.
No es solo su belleza lo que me hechiza,
es su esencia, su gracia, su risa,
hay algo en ella que va más allá de lo visible,
una profundidad que la hace irresistible.
Cuando pasa, el aire parece más liviano,
como si el mundo se tornara más humano,
es un encuentro de almas en silencio,
un sentimiento puro, un sincero aprecio.
Les cuento esto a ustedes, mis amigos leales,
porque necesito compartir estos detalles,
es un secreto que llevo en el corazón,
una admiración silenciosa, una tierna emoción.
Ella no sabe del efecto que tiene,
de cómo su presencia mi día embellece,
es un tesoro que guardo sin prisa,
una inspiración constante, una eterna sonrisa.
Así que amigos, ahora conocen mi secreto,
sobre esta mujer única, dulce y bella,
que sin saberlo, en mi vida tiene un asiento,
y en mis pensamientos, siempre deja su huella.



sábado, 22 de junio de 2024


 Ella rompió el molde, única y radiante,
con una chispa de magia que no se puede explicar,
y en ese instante, en esa primera mirada,
mi corazón supo que no había vuelta atrás.
Su esencia, tan pura y brillante,
era un imán que atrajo mi ser sin resistir,
cada gesto, cada palabra suya,
era una melodía que me invitaba a sentir.
No fue solo su belleza, aunque deslumbrante,
fue su alma, profunda y sincera,
su risa, su mirada, su manera de estar,
todo en ella era un poema de vida y quimera.
Desde el primer momento, supe que estaba perdido,
en el laberinto dulce de su presencia,
ella, que rompió el molde de lo ordinario,
se convirtió en mi razón, mi anhelo, mi esencia.
Cada día descubro nuevos destellos,
en su ser que nunca deja de sorprender,
y aunque el tiempo pase, mi amor por ella crece,
porque en su singularidad hallé mi eterno amanecer.
Así, enamorado desde esa primera vista,
celebro su existencia, su ser incomparable,
ella, la que rompió el molde con su gracia,
es mi musa, mi amor, mi todo, inigualable.

INDOMABLE

 Indomable, como el viento que no se puede contener,
surca los cielos con su propia melodía,
suspicaz, con una mirada que todo lo desvela,
penetrante, aguda, una llama encendida.
Terrible, en su fuerza y su valentía,
nada la detiene, ningún obstáculo la frena,
única, con una esencia que desafía las normas,
ella es un universo en sí misma, una estrella serena.
En su risa hay destellos de libertad salvaje,
en su voz, la fuerza de mil tormentas,
es un misterio que no se desentraña fácilmente,
un enigma que fascina, que atrae y atormenta.
Indomable, porque su espíritu es libre,
no se ata a convenciones ni a expectativas ajenas,
suspicaz, siempre alerta, siempre consciente,
es la guardiana de sus sueños y sus penas.
Terrible, en su pasión y su fuego interno,
quema con su presencia, ilumina con su ser,
única, porque no hay otra igual en este mundo,
es la amalgama perfecta de lo real y lo ideal.
Así es ella, un huracán y una calma,
una dualidad que desafía la comprensión,
en su ser, hallé mi admiración y mi paz,
porque en su indomabilidad, descubrí mi razón.

 En los silencios profundos de la noche,
cuando las estrellas son solo un eco distante,
la soledad se sienta a mi lado,
como una vieja amiga, inmutable y constante.
En sus brazos encuentro un refugio extraño,
donde los pensamientos fluyen sin barreras,
es un espacio de introspección y calma,
un espejo que refleja mis quimeras.
La soledad, con su manto de quietud,
me envuelve en una danza de sombras y luces,
es en su compañía donde me descubro,
donde cada rincón de mi alma desmenuzo letras.
En sus rincones encuentro mis musas,
mis anhelos, mis sueños no contados,
es un diálogo sin palabras, una conexión íntima,
con lo más profundo de mi ser, no alterado.
A veces, la soledad pesa como un yugo,
otras, es un alivio suave y necesario,
es la musa de mis pensamientos más claros,
y la sombra de mis días solitarios.
En su compañía aprendo a ser yo mismo,
sin máscaras, sin ruido, sin prisas,
es en su silencio donde hallo mi voz,
donde cada suspiro se convierte en brisa.
La soledad no es enemiga, ni castigo,
es una compañera que invita a la reflexión,
es en su abrazo que encuentro mi fuerza,
y la serenidad de mi corazón.
Así, en la soledad, me hallo y me pierdo,
navego sus mares de introspección profunda,
porque en su vastedad, en su quietud sincera,
descubro que también es parte de mi mundo.



 Amigo, en tiempos de voces alzadas y divisiones,
donde las diferencias se convierten en barreras,
nuestras ideologías nos separan como mares,
y el enojo hiere con palabras que son flechas certeras.
Eras mi compañero en risas y sueños,
un refugio en las tormentas de la vida,
pero ahora, en este abismo de opiniones,
nuestro vínculo se tensa y se desliga.
Las palabras duras son lanzadas como dardos,
insultos que rasgan lo que construimos juntos,
olvidamos que en la diversidad está la riqueza,
y en el respeto, la base de nuestros asuntos.
Amigo, te pido que recordemos los buenos días,
cuando nuestras diferencias eran puentes, no muros,
que el desacuerdo no sea una guerra sin sentido,
si no un diálogo que enriquezca, sin oscuros murmullos.
Cada uno de nosotros tiene su verdad y su camino,
pero el cariño y el respeto deben prevalecer,
no dejemos que el enojo destruya lo compartido,
ni que las ideologías apaguen el amanecer.
La amistad es más que un acuerdo de ideas,
es el apoyo, el amor, la comprensión sincera,
podemos debatir, discutir, incluso oponernos,
pero nunca olvidar que la amistad es primera.
Amigo, bajemos las armas de palabras hirientes,
reconozcamos que somos más que nuestras opiniones,
que en la empatía y el entendimiento hallamos la paz,
y en la amistad, la luz que disipa las tensiones.


 Escuchar es una forma de amar en silencio,
es abrir el corazón sin pronunciar palabras,
es el gesto humilde de dar sin esperar,
es ofrecer el alma, sin hacer alarde ni fanfarria.
En el arte de escuchar se encuentra la ternura,
es un abrazo invisible que calma y sostiene,
es estar presente en la risa y en la amargura,
es el eco del amor que en el silencio se mantiene.
Es captar cada susurro, cada suspiro perdido,
es leer entre líneas lo que el alma expresa,
es valorar la voz del otro como un latido,
es estar ahí, sin juicio, solo con pureza.
Escuchar es un acto de profundo respeto,
es abrir una ventana hacia el mundo ajeno,
es brindar un refugio, un seguro amuleto,
es decir te entiendo sin emitir un solo sonido.
Es sentir la vibración de cada emoción,
es acompañar en el viaje del pensamiento,
es estar al lado en la duda y en la afirmación,
es ser el soporte en todo momento.
Es un amor que no necesita ser proclamado,
que se nutre del silencio y la presencia fiel,
es un vínculo invisible, fuerte, inquebrantado,
que en cada escucha encuentra su razón de ser.
Así, escuchar es una forma de amar en silencio,
un acto sagrado de entrega y comprensión,
es la manera más pura de brindar un aliento,
es la esencia del amor en su más noble expresión.


Entre Vos y Yo. +

El brillo de tus ojos, el color de tu cabello y la sensualidad que despliegas en cada palabra de enojo, solo está en vos, en las canas que e...