lunes, 19 de enero de 2026

 Una noche
que en apenas cuatro horas
se convierte en una vida.
Empieza simple,
entre mates tibios y cafés largos,
con algo de alcohol
esperando su turno
en el rincón de la mesa.
Las miradas se alargan,
el silencio aprende a acompañar,
y el tiempo sin avisar
afloja sus nudos.
Las prendas caen sin dramatismo,
una sobre la silla,
otra en el suelo,
como si siempre hubieran sabido
que no iban a volver a su lugar.
La casa respira distinto.
Ya no es casa, es refugio.
El piso es parte del recorrido,
frío primero, cómplice después.
Pies descalzos, cuerpos que se buscan
sin mapa ni apuro.
En la cocina, el agua de la pileta corre
lavando el día, las dudas,
los nombres que no hacen falta.
El aceite brilla sobre la piel,
despacio, como una promesa 
que se cumple sin decirla.
El dulce de leche rodea al helado,
juego íntimo, frío y calor mezclándose
sobre la piel que ya no se esconde.
Risas bajas, miradas que sostienen,
el deseo diciendo quedate sin palabras.
La ducha nos recibe
como si nos conociera de antes.
El agua cae, resbala, borra el afuera.
Vapor, cercanía, el mundo reducido
a dos respiraciones, encontrándose.
Después, sentados en la bañera,
descansamos sin separarnos.
El piso del baño mezcla agua y aceite,
huellas torcidas, prueba silenciosa
de que algo real pasó por ahí.
Y la noche continúa.
No apura, se vuelve más lenta,
más profunda, más nuestra.
Porque en cuatro horas
aprendimos lo que a otros
les lleva una vida entera
que lo prohibido se vuelve permitido
cuando hay cuidado,
que lo amargo no tiene lugar
cuando hay risa,
y que una vida puede empezar
sin promesas grandilocuentes.
Se perfecciona de a poco,
con cada gesto, con cada pausa,
con cada sonrisa compartida en silencio.
Con verte sonreír,
el mundo se acomoda.
El cielo baja la voz.
Y la vida, sin exigir nada,
nos abraza tal como somos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Gracias por comentar mis letras....espero tu próxima visita....."

Entre Vos y Yo. +

El brillo de tus ojos, el color de tu cabello y la sensualidad que despliegas en cada palabra de enojo, solo está en vos, en las canas que e...