miércoles, 5 de junio de 2024

 En el parque, ella se sienta en silencio,
la brisa suave y envolvente,
lleva un perfume lejano, un eco persistente.
Sus cabellos al viento, danzan en armonía,
sus pensamientos libres, en plena sintonía,
el murmullo del mundo se desvanece,
y el rock distante, su alma enciende y enaltece.
Cada acorde perdido en la distancia,
es un suspiro, una nostálgica fragancia.
El rock le habla en susurros antiguos,
historias de rebeldía y caminos ambiguos.
Ella cierra los ojos, se deja llevar,
por el ritmo lejano que empieza a vibrar.
En cada nota, un sueño, un deseo,
en cada acorde, la libertad sin rodeo.
El parque es su refugio, su isla serena,
donde el tiempo se detiene, la mente se llena
de música lejana, como un perfume sutil,
pinta su soledad con un tono gentil.
Es en esos momentos, en su quietud profunda,
donde encuentra la paz y su alma se inunda.
El rock, aunque distante, es su confidente,
una conexión eterna, la luna la observa, testigo silente,
de su conexión íntima y ferviente.
Ella, sola en el parque, pero nunca perdida,
en el perfume del rock, encuentra su vida.
Cada guitarra, cada voz rasgada,
es un suspiro del alma, una llamada.
Ella sonríe, en su soledad completa,
escuchando el rock que su espíritu inquieta.
Así, en la noche, con el parque por testigo,
ella y el rock, en un abrazo antiguo.



 Saber de vos es una grata compañía,
una búsqueda tierna en cada instante.
Acompañarte desde lejos, en silencio,
sentir tu vida en mensaje compartido.
Sin tocar tus manos, sin ver tu rostro,
te siento cercana, en un lazo hermoso.
Sos un susurro en el día,
una presencia sutil, una melodía.
Empatía que nace sin fronteras,
conexión profunda, en almas sinceras.
Cada alegría tuya, cada tristeza,
es una parte de mí, en tu grandeza.
A la distancia, te acompaño,
en cada pensamiento, en cada suspiro.
sos la estrella que ilumina la noche,
el sol que en cielo nunca se esconde.
Tus palabras son el puente que nos une,
un lazo invisible, que nada desune.
En tus historias, encuentro mi reflejo,
en tus emociones, hallo un consejo.
Saber de vos es un anhelo caminar 
a tu lado, aunque sea distante.
En cada paso, en cada caída,
mi corazón piensa en tus días.
Sentir lo que sientes, compartir tu ser,
es un privilegio que me hace crecer.
Eres más que un nombre, más que una voz,
eres la conexión que la vida nos dio
en la distancia, no hay barreras reales,
nuestros espíritus libres cruzan los umbrales.
Acompañarte siempre, sin pedir más,
es el lazo invisible que nunca se irá.
 En la quietud serena de la noche oscura,
los ojos de la luna te vigilan con ternura.
Mientras, en mi rincón, palabras enhebro,
la luna te cuida, en su manto de reflejo.
Cada rayo de plata, cada fulgor sutil,
es un abrazo lejano, un beso gentil.
Desde el cielo vasto, en su luz te envuelve,
y en su mirada clara, tu sueño se resuelve.
La luna, testigo de mis pensamientos,
guarda en su brillo todos mis sentimientos.
Mientras te escribo, ella te contempla,
y en su luz suave, tu alma se encuentra.
En cada verso, en cada línea escrita,
la luna susurra su canción bendita.
Te arropa en su manto de luz y misterio,
y cuida tu sueño sincero.
Ella es guardiana de noches serenas,
y en su presencia, todas las penas
se disuelven como la niebla al alba,
dejando solamente paz en su calma.
Mientras te escribo, en esta noche clara,
la luna te observa, te ampara.
Mis palabras viajan en su luz brillante,
y llegan a vos, dulcemente, constante.
Que sus ojos celestes sean tu guía,
que su resplandor te llene de alegría.
En cada letra, en cada estrofa,
siente el calor que en la noche se acopla.
Así, entre versos y luz lunar,
estoy en la distancia, sin cesar.
Los ojos de la luna, siempre presentes,
velan por vos, en noches silentes.

martes, 4 de junio de 2024

 Sin haber visto tus ojos, ya conozco tu mirada,
es en tus palabras donde tu alma se desvela.
Eres un misterio, una joya delicada,
una musa etérea en esta vida tan bella.
En cada línea escrita,
se intuye un mundo lleno de sensaciones,
tus palabras son puentes, a un alma infinita,
que toca y transforma.
Eres un enigma de dulce poesía,
una melodía que en el viento se expande.
Cada frase tuya es pura coherencia
sin haberte conocido, te siento cercana,
en cada palabra, tu esencia se revela.
Tu espíritu libre, como un ave temprana,
me inspira, me eleva, y mi mente vuela.
Tu belleza es interna, brilla en lo no dicho,
en los espacios entre tus pensamientos.
Eres luz y sombra, verdad y sabiduría,
un ser completo, lleno de sentimientos.
Sos la magia que se intuye al leer,
el susurro suave que en la mente queda.
Gracias por ser, aunque en la distancia,
una inspiración, una guía sutil.
Así, sin conocerte, te admiro y aprecio,
pues en tus palabras, he hallado el reflejo.
De una mujer maravillosa, un verdadero sueño,
que con su escritura, ha tocado mi espejo.

domingo, 2 de junio de 2024

 Hoy celebramos fiel compañero,
amigo incondicional, guardián sincero,
en tus ojos brilla la pureza del amor,
en tu lealtad, hallamos consuelo y calor.
Cada día a tu lado es un regalo divino,
tu presencia constante es un tierno destino,
con tus patas firmes, caminas a nuestro lado,
en alegrías y tristezas, siempre has estado.
Eres el primero en saludarnos al amanecer,
con un meneo de cola, con tu afecto,
sin palabras, comprendes nuestro ser,
y en tu silencio, nos ayudas a vivir.
En tus juegos encontramos la risa perdida,
en tu compañía, la soledad es vencida,
tu ladrido alegre, tu trote veloz,
son música y danza, un canto a la voz.
A veces, en la calma de la noche estrellada,
te encuentras a nuestro lado, en guardia fiel y callada,
tu pelaje suave, tu aliento cálido,
nos brindan paz, un refugio válido.
Has sido testigo de nuestros días y noches,
de secretos susurrados, de abrazos y reproches,
en tus ojos vemos un mundo sin malicia,
lleno de amor puro, lleno de caricia.
Hoy te celebramos, amigo sin igual,
por ser el faro en nuestro temporal,
por tu amor, sin condiciones, sin esperar nada a cambio,
por ser la constante, en este mundo de cambio.
A vos, noble perro, en tu día especial,
te agradecemos desde el alma, de manera total,
por cada momento compartido, por cada gesto leal,
eres más que un amigo, eres nuestro ideal.
Así, en este día, elevamos nuestro canto,
fiel compañero, con tanto amor,
que sepas que siempre, en nuestro corazón,
tendrás un lugar, un eterno rincón.



jueves, 30 de mayo de 2024

 En los rincones de su corazón reservado,
habita el temor de un amor soñado,
una mujer valiente, pero con miedo a sentir,
a entregarse completa, a dejarse ir.
Sus ojos, espejos de historias pasadas,
reflejan cicatrices de batallas libradas,
cada suspiro guarda una duda silente,
cada latido teme a lo que el amor presente.
Ha construido muros, altos y firmes,
protegiendo su alma de heridas que afirmen,
que el amor es un riesgo, un salto en lo incierto,
un camino de rosas y de dolor encubierto.
Pero en el fondo, en su esencia más pura,
desea la caricia, la ternura segura,
anhela un abrazo, un susurro cercano,
que calme sus miedos, que tome su mano.
Los días pasan, y en su soledad,
siente el vacío de la oportunidad,
de amar, sin barreras, sin temor ni recelo,
de encontrar en el otro, su reflejo en el cielo.
El miedo es su escudo, su fiel protector,
pero también su cárcel, su limitador,
porque en cada rechazo, en cada “no puedo”,
se pierde la magia, se desvanece el anhelo.
Quizás un día, en un momento sereno,
se atreva a soñar, a olvidar su veneno,
y en los brazos de alguien, encuentre el coraje,
de amar, sin reservas, sin miedo al paisaje.
Porque en el amor, en su riesgo y su danza,
hay una promesa, una eterna esperanza,
de sanar las heridas, de vivir en verdad,
de hallar en el otro, su propia mitad.
A vos, mujer valiente, que temes amar,
te dedico estos versos, para recordar,
que el amor es un viaje, un vuelo sin red,
pero vale la pena, aunque cause temor o sed.
Deja que el corazón guíe tu camino,
permite que el amor te muestre el destino,
porque en sus brazos, encontrarás la paz,
y el miedo se disolverá, como un eco fugaz.

miércoles, 29 de mayo de 2024

 En el Delta del Tigre, un rincón encantado,
el río Carapachay, sereno y dorado,
refleja la luna en su manto plateado,
creando un paisaje de ensueño, iluminado.
la luna, tímida, se asoma entre nubes,
bañando el río en destellos sutiles,
susurra secretos en murmullos suaves,
y en su brillo, se entrelazan sueños y febriles.
Las aguas tranquilas, espejo del cielo,
reflejan su rostro con místico anhelo,
y en cada ola, en cada vaivén,
se esconde la magia del nocturno edén.
Las estrellas observan, como joyas dispersas,
la danza de la luna, en su senda adversa,
y en el silencio del río, en su calma perpetua,
se revela el misterio de la noche correcta.
Los sauces llorones, con ramas tendidas,
acarician el agua, en noches bendecidas,
y la luna, en su juego de luces y sombras,
pinta cuadros efímeros que el alma asombra.
En el Carapachay, el tiempo se detiene,
cada instante es eterno, cada suspiro entretiene,
la luna se oculta, pero su esencia queda,
en el corazón del río, en su mística vereda.
Es un vals de luz y de reflejos dorados,
un poema sin palabras, en sueños plasmados,
y en el eco del río, en su canto sereno,
se guarda la magia de un amor terreno.
Así, en el Delta, en noches de plata,
la luna y el río, en danza me ata,
creando un mundo de ensueño y verdad,
donde el corazón halla su eternidad.
La luna se esconde, tras el velo del cielo,
dejando un susurro, un místico anhelo,
y el río Carapachay, en su curso infinito,
guarda su reflejo, en un abrazo bendito.

martes, 28 de mayo de 2024

 En el rincón mágico del jardín de infantes,
brilla una luz cálida, con destellos vibrantes,
es la maestra querida, de corazón generoso,
que con manos suaves, guía a cada niño curioso.
Sus ojos, llenos de ternura y comprensión,
son faros que iluminan el camino del corazón,
cada día, con amor y dedicación,
construye un mundo nuevo, lleno de imaginación.
Con paciencia infinita y sonrisa radiante,
enseña en cada instante,
sus palabras, dulces melodías de esperanza,
siembran en los niños sueños de alegría.
En sus manos, los lápices cobran vida,
dibujando futuros, en una danza compartida,
los cuentos cobran magia, en su voz encantada,
y cada niño escucha, con alma entregada.
Sus caricias son suaves, sus abrazos sinceros,
brindan consuelo en momentos ligeros,
y en el juego diario, su amor se despliega,
como un lazo invisible, que todo lo llega.
Cada lágrima seca, cada risa amplificada,
son testimonio de su entrega dedicada,
en el patio del jardín, donde los sueños florecen,
ella es la guía, la estrella que no perece.
Los niños la adoran, con cariño genuino,
porque en su presencia, hallan un camino,
y en el arte de enseñar, ella es maestra y más,
es la constructora de futuros, la que siembra paz.
Sus enseñanzas trascienden el aula pequeña,
son lecciones de vida, que el tiempo diseña,
y en cada niño que crece, se ve reflejada,
la huella imborrable de su amor.
A vos, maestra del jardín, dedico esta poesía,
en agradecimiento por tu labor día a día,
por ser faro de luz, en la infancia temprana,
por hacer del mundo, una casa más humana.
En cada flor que brota, en cada risa clara,
se encuentra tu esencia, que nunca se apaga,
y en el corazón de cada niño que guías,
vivirás para siempre en él.
 En el jardín secreto de nuestros corazones,
florece un amor profundo, sin restricciones,
donde dos almas femeninas encuentran su destino,
y en cada susurro compartido, hallan el camino.
Tus ojos, espejo de mi ser, de mi esencia,
reflejan el amor en su más pura presencia,
en cada mirada, en cada toque sutil,
descubro un universo de amor.
Nuestros labios se encuentran, uniendo dos almas,
en un beso que arde, que calma las llamas,
de un deseo profundo, de un amor sin fronteras,
que desafía el tiempo, que rompe barreras.
En el silencio de la noche, 
nuestros cuerpos se entrelazan, 
cada caricia, cada roce de piel,
es una declaración de amor.
Caminamos juntas, 
enfrentando el mundo, con valentía,
porque nuestro amor es fuerte, 
y en cada paso compartido, hallamos libertad.
Tus risas son mi música, tu voz, mi melodía,
en cada conversación, encontramos alegría,
y en los días grises, en las noches sin luna,
tu amor es el faro que siempre me acuna.
El amor entre nosotras es un lazo sagrado,
un himno a la vida, un regalo anhelado,
y en cada gesto, en cada acción cotidiana,
reafirmamos el amor que el alma emana.
Nos sostenemos mutuamente, 
construimos un hogar, con amor y con alma,
y en el brillo de tus ojos, en tu risa sincera,
encuentro el paraíso, mi compañera verdadera.
El mundo puede ser frío, puede ser cruel,
pero en tus brazos, encuentro el consuelo fiel,
porque el amor entre nosotras es un fuego eterno,
que arde con fuerza, que ilumina el invierno.
Así, celebramos nuestro amor, sin miedo ni duda,
en cada día compartido, en cada lucha,
porque vos y yo, juntas, somos invencibles,
y nuestro amor, en su pureza, es indestructible.
A vos, mi amada, dedico estos versos sinceros,
en cada línea, en cada palabra, 
porque el amor entre nosotras es una obra divina,
una poesía viva, que el corazón ilumina.

lunes, 27 de mayo de 2024

 En sencilla cocina, entre el calor y el aroma,
se alza una mujer de corazón generoso.
Sus manos, sabias y tiernas, crean más que comida,
brindan esperanza a los más necesitados.
Cada día, su pasión se enciende frente al fuego,
prepara cada plato con esmero y dedicación.
sus gestos son caricias,
y en cada plato servido, entrega su alma.
Los ojos tristes pero llenos de gratitud,
encuentran en su comida un refugio, un hogar.
Es más que alimento; es consuelo y ternura,

un acto de amor en cada cucharada.
Con paciencia infinita, transforma simples ingredientes
en festines de alegría y momentos de consuelo.
Sus manos, artesanas del cariño,
nutren cuerpos y almas con su bondad infinita.
El aroma de sus guisos es un canto al bienestar,
donde muchos encuentran más que una comida.
Es un rincón de esperanza en un mundo a veces duro,
una luz brillante en medio de la oscuridad.
Sus platos son más que sustento; son actos de amor,
reflejo de su grandeza, de su entrega sin fin.
A cada vecino, brinda no solo alimento,
si no también dignidad, fuerza y consuelo.
A vos, as ustedes, mujeres valientes,
que cocinan con el corazón,
les dedico estos versos de gratitud eterna.
En cada plato, en cada gesto,
se encuentra el verdadero sentido del amor.
 A orillas del mar, en la calma del día,
nos sentamos juntos, en dulce compañía,
con café y chocolate, en un ritual sencillo,
se entrelazan nuestras manos, en un gesto sencillo.
El aroma del café, tan rico y profundo,
se mezcla con el brío del mar, sin segundo,
y en cada sorbo, en cada mirada,
descubro en tus ojos la promesa callada.
El chocolate se derrite, dulce tentación,
como tus labios que anhelo, en suave devoción,
y en cada bocado, en cada caricia,
nace entre nosotros una nueva delicia.
El mar susurra secretos en su vaivén eterno,
las olas danzan al ritmo de nuestro anhelo,
y en esta quietud, en este sereno,
nuestros corazones laten en un solo sueño.
El sol se oculta, tiñendo el cielo de oro,
y en ese instante perfecto, te adoro,
con el café en mis manos, el chocolate en tus labios,
el tiempo se detiene en estos instantes sabios.
Las estrellas emergen, testigos del amor,
y bajo su manto, se acentúa nuestro ardor,
el sonido del mar, como una melodía,
acompaña nuestro beso, en perfecta armonía.
Cada ola que llega, cada espuma que nace,
es un reflejo de este amor que no se deshace,
y en el calor de tu abrazo, encuentro mi hogar,
mirando el infinito, escuchando el mar.
Café y chocolate, el mar como testigo,
de un amor que florece, que crece contigo,
y en esta noche serena, bajo el cielo estrellado,
siento que en tus brazos, todo es sagrado.
Así, en esta costa donde el mar nos canta,
nuestro amor se afirma, nunca se quebranta,
con café y chocolate, en la quietud del mar,
te amo en silencio, en este dulce lugar.

Entre Vos y Yo. +

El brillo de tus ojos, el color de tu cabello y la sensualidad que despliegas en cada palabra de enojo, solo está en vos, en las canas que e...