martes, 7 de mayo de 2024

Ella es la encarnación del deseo, 
una musa eróticamente única. 
Cada gesto suyo es una danza sensual, 
cada mirada una invitación al pecado. 
Sus labios, carmesíes como la pasión misma,
susurran secretos que despiertan 
los sentidos más profundos.
En su piel, el calor del deseo
palpita como un latido constante, 
mientras su aroma embriaga los sentidos, 
dejando una estela de tentación a su paso. 
Su presencia es un conjuro
 que enciende las llamas del deseo, 
y su sonrisa, una promesa de placeres desconocidos.
Ella no teme explorar los rincones oscuros del deseo, 
entregándose al juego de la seducción 
con maestría y sin reservas. 
En sus ojos arde el fuego de la pasión, 
y en su alma, el anhelo eterno de la entrega total.
Es así como ella se convierte en el sueño más salvaje, la fantasía más ardiente, 
eróticamente única en cada fibra de su ser.
Tu cuerpo exhala el perfume
de la más tierna aurora,
cuál estación del año sea,
tus manos transmiten el calor
de tus palabras dulces y certeras,
que brotan con gracia de tus labios
como un susurro apasionado
de tu corazón insondable.
Tus ojos, ventana al alma,
reflejan la profundidad de tu ser,
y al abrazarte, siento la brisa suave
que aviva el fuego de la vida.
Me entrego a tus brazos, dejándome llevar,
y en la melodía seductora de tus palabras,
volamos juntos, unidos por el deseo,
sin dejar huellas en el camino,
solo el eco de nuestros gemidos.
No hay reproches en nuestro encuentro,
solo el eco de susurros y suspiros,
que se entrelazan en la danza ardiente
de dos almas que se encuentran en la noche.
Cada noche, escribo tu nombre
en las estrellas del cielo,
bajo el resplandor de la luna que nos unió
en un abrazo eterno de pasión.
Es así como intento capturar
la esencia de tu ser en versos,
para que puedas descubrirte
en cada palabra que te dedico,
y juntos, perdernos en la danza sensual
de dos cuerpos que se buscan,
bajo la luz de la luna y el hechizo
de nuestro amor eterno. 

lunes, 6 de mayo de 2024

 En su espalda, descubierta a la vida
Escribí los deseos más profundos
con solo mirarla a lo lejos.
En ella esbelta y suave a la vista
estaba oculta su vida, sus ilusiones,
sus temores y miles de incertidumbres
que transcurrió con valentía y elegancia.
Ahi, si justo ah, deje mi último poema
y marche a la deriva con el mejor recuerdo,
de ella y solo ella, la mujer que, un día,
rompió los esquemas y me llevó a vida,
por los rincones más bellos 
del profundo universo de las letras.

 En las noches del delta,
donde el río susurra secretos al viento, 
se encuentra una mujer simple y sensual,
como una flor silvestre que despierta al caer la noche. 
Su presencia es una melodía en la penumbra, 
atrayendo miradas con la gracia de sus movimientos.
Su cabello, oscuro como la medianoche, 
ondea al ritmo de la brisa, 
y sus ojos, profundos como el propio delta, 
reflejan la magia de las estrellas sobre las aguas tranquilas. 
Su risa, como el eco de los pájaros nocturnos, 
llena el aire de alegría y misterio.
En las noches del delta,
 ella se convierte en una diosa de la pasión, 
danzando entre las sombras con un aura de misterio y deseo. 
Su piel, bronceada por la luz de la luna, 
invita al tacto con su suavidad irresistible, 
y su aroma, embriagador como el perfume de las flores nocturnas,

despierta los sentidos con cada inhalación.
Que las noches del delta sean testigos de su belleza
y encanto, y que el río susurre su nombre
en susurros de admiración. 
Porque en cada momento, en cada gesto,
ella encarna la esencia misma de la sensualidad y la feminidad.

 Bajo la luna plateada, 
enredada en el suave susurro del viento, 
se encuentra una mujer de cabello enrulado, 
como rizos de seda que danzan al compás del universo. 
Su mirada es un océano de misterio, 
donde se esconden secretos y sueños por descubrir. 
Sus labios, una invitación al beso más dulce, 
como pétalos de rosa que aguardan ser acariciados por el amor.
En cada onda de su cabello, 
se refleja la luz de las estrellas, 
como destellos de esperanza que iluminan su camino. 
Su risa, música celestial que alegra el corazón,
 y su presencia, un regalo para el alma 
que deja una huella imborrable en cada corazón que toca.
Que el universo contemple su belleza con asombro, 
y que el amor la encuentre en cada esquina del destino, 
para que pueda brillar con todo su esplendor, 
como una estrella fugaz que atraviesa el cielo, 
dejando un rastro de magia y encanto a su paso.

domingo, 5 de mayo de 2024

 

En la suavidad de la noche estrellada,
bajo el suave resplandor de la luna,
una mujer solitaria se desliza,
como una danza en la brisa nocturna.
Su silueta, una sinfonía de elegancia,
su piel, un lienzo bañado por la luz,
sus labios, la promesa de un beso ardiente,
y su mirada, un océano de pasión contenida.
En la quietud de su alcoba, ella desea
susurros de seda acarician su piel,
mientras sus sueños se entrelazan,
y su corazón late al ritmo del deseo.
Anhela el roce de manos en su cuerpo,
el calor de labios que exploran su piel,
y la dulzura de un amor compartido,
que la haga sentir viva y plena, definitivamente.
Que el universo conspire a su favor,
que el destino le traiga un amante apasionado,
que despierte sus sentidos y desate sus pasiones,
en una danza eterna de amor y devoción,
acampanándola toda la vida.
 En el vasto océano del corazón,
donde las palabras navegan libres,
mi voz se eleva sin freno, sin cautela,
y en el fragor de la emoción, temo perderme
como un río desbordado por la lluvia,
mis palabras fluyen con ímpetu,
pero el miedo se cuela entre susurros,
temeroso de asustar con mi sinceridad.
En este baile de confesiones y anhelos,
me debato entre la pasión y la prudencia,
temeroso de perder lo que tanto anhelo,
pero incapaz de contener el torrente del corazón.
Que mis palabras sean como pétalos de rosa,
suaves y delicadas, pero sinceras,
que puedan acariciar tu alma con ternura,
sin perturbar la paz de tu corazón.
 A vos, mujer sutil y temerosa,
te dedico estas palabras con respeto y amor,
como una suave brisa que acaricia tu alma,
y como un cálido abrazo que te envuelve con ternura.
En tus ojos veo la chispa de la luz,
pero también la sombra del miedo,
una dualidad que te hace aún más hermosa,
como una flor delicada que se mece en el viento.
Sé que llevas contigo cicatrices del pasado,
heridas que aún duelen en lo más profundo,
pero también sé que tienes el coraje necesario
para sanar y abrirte nuevamente al amor.
Por eso te ofrezco mi respeto y mi paciencia,
como un viajero que camina a tu lado sin apuro,
dispuesto a descubrir cada uno de tus secretos,
y a amarte con la intensidad que mereces.
Quiero ser tu refugio en los días grises,
tu compañero en las noches de tormenta,
y juntos construir un mundo de complicidad y confianza,
donde el amor florezca en cada rincón de nuestro ser.
Así que aquí estoy, esperándote con los brazos abiertos,
listo para recibirte con todo mi amor y mi respeto,
dispuesto a caminar a tu lado con pasión y entrega,
y a demostrarte qué juntos podemos superar cualquier miedo.






 Tarde de domingo en soledad,
cuando las sombras se alargan
y el silencio pesa en el aire,
mis pensamientos se pierden
en el laberinto de la melancolía.
Extensa y románticamente triste,
mi corazón susurra sus lamentos,
recordando amores pasados
que se desvanecieron como el humo.
En cada rincón de mi alma,
resuenan ecos de promesas rotas,
y los recuerdos se entrelazan
con los suspiros que se escapan de mis labios.
El sol se oculta tras las nubes grises,
como un reflejo de mi ánimo sombrío,
mientras la lluvia cae lánguidamente
como lágrimas del cielo compasivo.
En esta tarde de domingo solitaria,
mi corazón se sumerge en la nostalgia,
anhelando el calor de un abrazo,
y la dulzura de un amor perdido.
Pero sé que en la oscuridad,
aún brilla la luz de la esperanza,
y que el amor volverá a florecer
en el jardín de mi alma, un día domingo.
Así que me permito sentir esta tristeza,
dejando que las lágrimas limpien mi ser,
confiando en que el amor regresará
para iluminar mis días de nuevo.







sábado, 4 de mayo de 2024

 En la amplitud del tiempo y el espacio,
una distancia se extiende entre nosotros,
como un abismo entre dos almas gemelas,
un vacío que separa lo que el corazón anhela.
Eres vos, la mujer bellísima pero asustada,
un ser de luz envuelto en sombras,
temerosa de abrir tu corazón herido,
y de permitir que alguien más entre en tu vida.
Yo, el hombre que te observa desde lejos,
sintiendo tu presencia como un eco en la brisa,
anhelando cruzar esa distancia infranqueable,
y alcanzar tu corazón con mi amor y mi ternura.
Pero la distancia no es solo física,
es también emocional y espiritual,
un muro invisible construido por el miedo,
que separa lo que podría ser un encuentro mágico.
Bella mujer, no temas al amor que te espera,
deja que tus alas se desplieguen y te lleven hacia mí,
atravesemos juntos esa distancia abismal,
y descubramos la belleza que aguarda al otro lado.
Que el miedo se disipe como la niebla al amanecer,
y que en su lugar florezca la confianza y el cariño,
que juntos podamos vencer cualquier obstáculo,
y escribir una historia de amor que trascienda la distancia
 

Bella mujer sobre el poniente,
que el crepúsculo sea nuestro lienzo,
mientras escribimos versos al compás del viento,
y leemos poesías con el corazón abierto.
Que la música sea nuestra musa,
la melodía que inspire nuestros versos,
mientras el piano acaricia nuestras almas,
y la guitarra susurra secretos al universo.
En este rincón del mundo,
bajo el cielo anaranjado y violeta,
nos perdemos entre letras y acordes,
tejiendo sueños y compartiendo nuestras inquietudes.
Que el susurro del arroyo sea nuestro acompañante,
mientras declamamos versos al ritmo del agua,
y las estrellas nos observan con complicidad,
testigos silenciosos de nuestra conexión poética.
Bella mujer sobre el poniente,
que este momento sea eterno en nuestra memoria,
un instante de magia y poesía,
donde el arte y el amor se entrelazan en perfecta armonía.

Entre Vos y Yo. +

El brillo de tus ojos, el color de tu cabello y la sensualidad que despliegas en cada palabra de enojo, solo está en vos, en las canas que e...