miércoles, 19 de junio de 2024

 Ante la hipocresía y el fanatismo me rindo,
con un suspiro que lleva el peso del desencanto,
en un mundo de máscaras y gritos sin sentido,
me encuentro solo, buscando un resquicio de paz.
La hipocresía, con su rostro cambiante,
es un espejo roto que refleja mentiras,
promesas huecas, gestos vacíos y falsos,
que desdibujan la verdad y envenenan el alma.
El fanatismo, con su fuego ciego y furioso,
consume la razón, ahoga la voz del diálogo,
dividiendo corazones, sembrando odio y miedo,
en su sombra oscura, la esperanza languidece.
Me rindo, no por debilidad, sino por cansancio,
de luchar contra un muro de indiferencia y engaño,
de buscar claridad en un mar de confusión,
donde la sinceridad y la empatía parecen un sueño lejano.
Pero en esta rendición hay un eco de resistencia,
un anhelo persistente de un mundo diferente,
donde la verdad sea el norte y el respeto la guía,
donde la humanidad florezca, libre de cadenas y prejuicios.
Aunque me rinda hoy ante la hipocresía y el fanatismo,
mi espíritu busca todavía la luz en la oscuridad,
esperando que en algún rincón, en algún gesto sencillo,
la autenticidad y el amor prevalezcan y triunfen al final.
 En las olas de la risa y el llanto,

cuando el sol brille o las sombras te envuelvan,

a tu lado estaré, firme y constante,

tu refugio en la tormenta, tu luz en la calma.

En los días de gloria y los de tempestad,

cuando los sueños florezcan o se desvanezcan,

puedes contar conmigo, sin dudar ni un instante,

estaré, en cada paso, en cada latido.

Si la tristeza te abraza con sus frías manos,

y la adversidad te susurra su oscuro canto,

seré tu fortaleza, tu escudo y tu espada,

en tu lucha estaré.

En la alegría compartida y en la soledad más honda,

en los días de verano y en las noches de invierno,

tu confidente, tu apoyo, en todo y en nada,

no temas ni un segundo,

en la risa, en la tristeza, en la adversidad,

aquí estoy, hasta el último aliento,

porque en esta vida, juntos somos eternidad,

solos, no es recomendable. 






martes, 18 de junio de 2024

 La profunda sensación de abrazarte,
mujer cálida e inteligente,
es como un refugio en el alma,
acariciar tu rostro, instante presente.
Tu piel es un poema, suave y sincero,
en el abrazo encuentro el universo entero,
tu calor es consuelo, tu abrazo es hogar,
en tus brazos, mujer, me dejo llevar.
Cierro los ojos y siento tu latido,
cada suspiro tuyo es compartido,
mi mano en tu rostro, delicado y sereno,


despierta caricias, un momento pleno.
En la noche, la luna nos mira correr,
testigo silente de nuestro querer,
su luz nos envuelve en un manto de plata,
en tu abrazo, todo el mundo se desata.
Tus ojos reflejan estrellas y sueños,
en tu mirada, el cielo se torna pequeño,
la luna sonríe desde su trono celeste,
mientras en abrazos, mi corazón crece.
La noche es testigo de nuestro encuentro,
un abrazo profundo, el tiempo es lento,
acaricio tu rostro, cada línea y curva,
en este momento, me siento libre.
Eres mujer cálida, de inteligencia clara,
tu presencia es un faro, en la noche más rara,
abrazarte es sentir la vida en plenitud,
una conexión sincera, pura virtud.
La luna nos observa, serena y brillante,
mientras te abrazo, instante tras, instante,
en tu calor hallo paz, en tu ser, comprensión,
eres un sueño vivo, una dulce canción.
Así, bajo el cielo estrellado y la luna radiante,
en tu abrazo encuentro un mundo constante,
acariciar tu rostro, ver la luna correr,
es la dicha perfecta de la mejor noche.

lunes, 17 de junio de 2024

 


Una tarde de caminata, a orillas del río,
con vos a mi lado, el sol en su estío.
Conversando la vida, compartiendo el momento,
cada paso, un susurro, cada palabra, un aliento.
El sol acaricia nuestra piel dorada,
mientras el río murmura sus historias calladas.
En su corriente, el reflejo de nuestros sueños,
y en su orilla, dejamos huellas, recuerdos pequeños.
Tus ojos brillan con la luz del día,
y en tu sonrisa encuentro pura alegría.
Hablamos de la vida, de sus giros y vueltas,
de los caminos tomados, de puertas abiertas.
El viento juega con tu cabello, danza en el aire,
y en cada risa compartida, el mundo es un pañuelo.
El río nos acompaña con su suave murmullo,
testigo silente de nuestro vínculo en arrullo.
El sol en su cenit, testigo de nuestro andar,
calienta nuestra piel y enciende el lugar.
La tarde se tiñe de colores dorados,
mientras nuestras almas comienzan a atarse.
Cada palabra tuya, un verso sin fin,
cada mirada, un refugio donde quiero estar.
Nos contamos la vida, con sus luces y sombras,

y en cada historia, una conexión que nos asombra.
La naturaleza a nuestro alrededor en armonía,
el canto de los pájaros, la brisa en sintonía.
Caminamos despacio, sin prisa, sin destino,
solo disfrutando del presente divino.
El río refleja la luz del sol,
como reflejo de nuestros corazones en control.
En esta tarde perfecta, no hay necesidad de más,
solo vos y yo, el río y el compás.
Nos reímos, soñamos, en silencio también,
disfrutamos del instante, del presente bien.
El sol comienza a descender, dorado y suave,
pero nuestra caminata, en la memoria, se graba.
Una tarde de caminata, a orillas del río,
con vos, el sol, y el cielo de estío.
Conversándonos la vida, en su pureza y belleza,
dejando que el amor fluya, en su sencilla grandeza.

domingo, 16 de junio de 2024

 Cuando cruzo de vereda, sentí un ángel sobrevolar,

la avenida bañada en luces, en un suspiro de azar,
en la tristeza de sus ojos, un profundo mirar,
encontré la sonrisa de la vida, un consuelo sin par.
Sus alas etéreas, en la brisa danzaban,
como un susurro de esperanza que mis pasos guiaban,
cada palabra, un destello, un reflejo de bondad,
y en su mirada triste, hallé la más pura verdad.
El bullicio de la ciudad quedó atrás, difuso,
mientras el ángel se acercaba, en un vuelo obtuso,
sus ojos tristes contaban su historia,
pero en su tristeza, descubrí mucho amor.
El ángel, con su halo de luz delicada,
me envolvió su aura dorada,
en la melancolía de su mirada,
encontré la sonrisa que da sentido a la vida.
Sus lágrimas son perlas de sabiduría,
cada una un testimonio de lucha y valentía,
y en la profundidad de su dolor sereno,
vi reflejada la alegría, un sentimiento pleno.
La tristeza de sus ojos no era desesperanza,
si no un eco de la vida, una danza,
de altos y bajos, de risas y llantos,
de momentos efímeros, de sueños y encantos.
Al cruzar la calle, en ese encuentro casual,
el ángel me mostró que en lo más abismal,
se encuentra la sonrisa, la chispa escondida,
que en la tristeza también habita la vida.
Así, supe que en los ojos de un ángel dolido,
se puede hallar la belleza, lo no percibido,
una sonrisa de vida en la tristeza profunda,
un recordatorio eterno de la esperanza 
que siempre  existe y nunca se pierde.

viernes, 14 de junio de 2024

     
Recorrer un Buenos Aires con vos
es sentir el placer de la vida a flor de piel,
las calles nos saludan, con sus luces y su voz,
y el río nos sonríe, a nuestro paso.
En la brisa nocturna, la ciudad cobra vida,
cada esquina un misterio, cada paso una rima,
las avenidas vibran con el latir de la gente,
y en tu compañía, todo es más presente.
Las farolas iluminan nuestro camino,
en este Buenos Aires de encanto divino,
los cafés y bares murmuran historias,
mientras caminamos, creando nuestras memorias.
La avenida se alza, testigo silente,
de nuestros pasos juntos,
cada plaza, cada parque, un escenario abierto,
donde tu risa se hace eco de un concierto.
La Luna nos observa desde su trono de plata,
mientras recorremos la ciudad,
tus ojos reflejan la magia de la noche,
y en tu mano, la mía temblorosa encuentra sentido.
Los puentes del río, con su suave murmullo,
nos cuentan secretos de un amor sin orgullo,
el agua refleja nuestros sueños y deseos,
en este paseo nocturno, donde todo es un creo.
Un rock resuena en la lejanía,
sus notas apasionadas envuelven la melodía,
de nuestro andar juntos, en un Buenos Aires brillante,
donde cada momento es un instante radiante.
Así, recorriendo la noche,
la ciudad se transforma en un íntimo dos,
Buenos Aires nos acoge, con su magia y su piel,
y el placer de la vida se siente a flor de piel.
Las calles nos saludan, con cariño y alegría,
y el río nos sonríe, en esta travesía,
recorrer Buenos Aires contigo es un sueño vivo,
donde cada paso junto a vos.

miércoles, 12 de junio de 2024

 Un café y una caminata lenta, 
al lado del río en Tigre, 
donde la vida se alienta,
 bella señora de voz dulce y concreta, 
transparente y sonriente, nuestra cita se sienta.
En la orilla del río,
cada paso junto a usted será pura delicia, 
sus palabras, una melodía suave, 
en cada frase, en cada instante clave.
El aroma del café nos envolverá, 
como un abrazo cálido que nunca se irá,
 y en cada sorbo, una historia compartida, 
entre risas y sueños, en esta encendida
sus ojos reflejarán la calma del río, 
su sonrisa, un faro en ese recorrido, 
caminaremos despacio, disfrutando el momento,
 conversando la vida, sin perder un aliento.
El Tigre nos acogerá, en su sereno abrazo, 
cada paso junto a usted es un hallazgo, 
en su voz dulce, encontraremos paz.



martes, 11 de junio de 2024

 En la cocina, una dama se alza,
con manos hábiles, transforma la casa,
sus platos, una sinfonía de sabores,
su sonrisa, un faro en los peores días y dolores.
Con cada receta, despliega su arte,
ingredientes sencillos, su toque los parte,
con amor y pasión, crea delicias sin fin,
en cada plato, un poema, un viaje.
Su risa ilumina, como el sol en la mañana,
despierta alegría, donde la tristeza emana,
con fuerza de huracán, su espíritu arrolla,
y la vida se enciende, como una eterna joya.
Cada plato es un abrazo, un consuelo caliente,
una muestra de cariño, un gesto elocuente,
en la mesa se encuentra su amor desplegado,
y en su sonrisa, el mundo queda enamorado.
Mujer de fuerza, de pasión desbordante,
su energía es fuego, su presencia constante,
en la cocina, su reino, ella es reina y amiga,
cada plato, un testimonio de vida y de liga.
Acompaña con gracia, con historias y risas,
con su fuerza huracanada, las penas nos quita,
su amor se siente en cada bocado,
una dama que brilla, en el rincón más amado.
Así, en su cocina, se teje la magia,
con manos que crean, con alma que contagia,
la dama que acompaña, con sus mejores platos,
su sonrisa y su fuerza, en la vida, un contrato.
Una fuerza de huracán, de vida intensa,
que transforma lo simple en pura esencia,
en cada risa, en cada plato servido,
una dama que vive, que ama, que ha sido
.

 

El sol se fue, el horizonte se oscurece,
las estrellas, tímidas, dejaron de brillar,
la luna se escondió tras un velo de niebla,
y nosotros, sin tiempo para hablar.
El día se desvaneció, en un suspiro lento,
las luces del cielo, como sueños dispersos,
nos quedamos con las palabras no dichas,
y el café que nunca compartimos,
en la lista de los versos.
El reloj avanzó, robándonos momentos,

cada minuto, un ladrón de historias y sentimientos,
cuadras que nos separaron de un encuentro,
donde el café sería un puente, y no un simple intento.
La vida pasó, con su ritmo implacable,
dejando en el aire el sabor del anhelo,
sin el aroma del café que nos uniría,
sin la charla que sería nuestro consuelo.
Las estrellas se apagaron, el cielo se cerró,
y nosotros, en la distancia, sin poder hallar,
ese rincón donde el café sería nuestro,
y la vida, en palabras, podríamos desvelar.
Pero queda en el corazón una llama encendida,
la promesa de un encuentro, en un día venidero,
donde el sol vuelva a brillar, y las estrellas nos guíen,
y el café y las historias, sean nuestro sendero.
Cuadras no son nada, si el deseo es sincero,
el tiempo y la distancia, al fin, se desvanecerán,
el sol regresará, la luna se mostrará,
y nuestras vidas, en una taza de café,
se encontrarán el día menos pensado.
 Navegando el río Capitán, en el delta de Tigre,
donde el verde se encuentra con el azul, y la calma vibra,
las aguas susurran historias ancestrales,
mientras avanzamos, en el bote, sin prisas.
El sol se filtra entre ramas, creando un paisaje encantado,
donde cada curva del río es un secreto revelado,
las aves cantan, sus voces son una sinfonía,
mientras el viento acaricia, con dulce armonía.
Los juncos saludan al paso, con su danza ligera,
mientras la corriente nos lleva, en su senda sincera,
navegamos en silencio, con el corazón abierto,
contemplando la belleza, en cada rincón descubierto.
El delta es un laberinto de vida y misterio,
donde la naturaleza muestra su imperio,
con cada remada, el alma se calma,
navegando el río Capitán, sentimos su alma.
La brisa nos envuelve, con fragancias de tierra y agua,
el sol nos abraza, con su luz que nunca amaga,
cada islote es un mundo, cada rincón un encanto,
navegando en este paraíso, el tiempo se hace manso.
Aquí, donde el río canta su melodía,
y la vida florece en cada día,
navegamos en paz, en conexión profunda,
con el delta de Tigre, que a nuestra alma inunda.
El río Capitán nos guía, en su abrazo sereno,
a través de sus aguas, en un viaje ameno,
navegando en su esencia, descubrimos lo eterno,
en el delta de Tigre, donde todo es un sueño tierno.
Así, en la calma del río y el susurro del viento,
navegamos juntos, en un mágico momento,
el delta nos acoge, en su verde remanso,
navegando el río Capitán, en un viaje sin descanso.


 

Navegando el río Pajarito, en su curso sereno,
entre reflejos dorados y susurros de ensueño,
encontré el sol en el alma, brilla intenso y verdadero,
y la sonrisa en tus labios, un tesoro sincero.
Las aguas cantaban una melodía antigua,
cada ola era un verso, cada remanso una estrofa íntima,
el río nos llevaba, con su corriente amiga,
y en tu mirada, la vida misma se abriga.
El sol se filtraba, creando un lienzo dorado,
en tu alma, su luz se reflejaba, encantado,
navegando juntos, en este mágico instante,
descubrí que tu risa es un faro brillante.
Los juncos se inclinaban, saludando nuestro paso,
mientras el río nos contaba historias en su abrazo,
la naturaleza conspiraba para hacernos soñar,
en el río Pajarito, donde el tiempo se vuelve a encantar.

Tus labios curvados en una sonrisa franca,
eran la promesa de un mundo que no se estanca,
en cada risa tuya, encontraba un hogar,
navegando en tus gestos, mi corazón se hacía mar.
El río nos guiaba, sereno y confiado,
en sus aguas claras, el destino dibujado,
encontré el sol en el alma, reflejado en tu ser,
y la sonrisa en tus labios, que me invita a creer.
Navegando juntos, en este río encantado,
cada momento contigo, un regalo inesperado,
el sol y la risa, unidos en tu presencia,
navegando el río Pajarito, hallé la esencia.
Así seguimos, entre luces y sombras,
el río nos lleva, su magia desborda,
navegando el Pajarito, con el alma al sol,
y la sonrisa en tus labios, mi faro, mi control.

Entre Vos y Yo. +

El brillo de tus ojos, el color de tu cabello y la sensualidad que despliegas en cada palabra de enojo, solo está en vos, en las canas que e...