miércoles, 19 de junio de 2024
cuando el sol brille o las sombras te envuelvan,
a tu lado estaré, firme y constante,
tu refugio en la tormenta, tu luz en la calma.
En los días de gloria y los de tempestad,
cuando los sueños florezcan o se desvanezcan,
puedes contar conmigo, sin dudar ni un instante,
estaré, en cada paso, en cada latido.
Si la tristeza te abraza con sus frías manos,
y la adversidad te susurra su oscuro canto,
seré tu fortaleza, tu escudo y tu espada,
en tu lucha estaré.
En la alegría compartida y en la soledad más honda,
en los días de verano y en las noches de invierno,
tu confidente, tu apoyo, en todo y en nada,
no temas ni un segundo,
en la risa, en la tristeza, en la adversidad,
aquí estoy, hasta el último aliento,
porque en esta vida, juntos somos eternidad,
solos, no es recomendable.
martes, 18 de junio de 2024
mujer cálida e inteligente,
es como un refugio en el alma,
acariciar tu rostro, instante presente.
Tu piel es un poema, suave y sincero,
en el abrazo encuentro el universo entero,
tu calor es consuelo, tu abrazo es hogar,
en tus brazos, mujer, me dejo llevar.
Cierro los ojos y siento tu latido,
cada suspiro tuyo es compartido,
mi mano en tu rostro, delicado y sereno,
despierta caricias, un momento pleno.
En la noche, la luna nos mira correr,
testigo silente de nuestro querer,
su luz nos envuelve en un manto de plata,
en tu abrazo, todo el mundo se desata.
Tus ojos reflejan estrellas y sueños,
en tu mirada, el cielo se torna pequeño,
la luna sonríe desde su trono celeste,
mientras en abrazos, mi corazón crece.
La noche es testigo de nuestro encuentro,
un abrazo profundo, el tiempo es lento,
acaricio tu rostro, cada línea y curva,
en este momento, me siento libre.
Eres mujer cálida, de inteligencia clara,
tu presencia es un faro, en la noche más rara,
abrazarte es sentir la vida en plenitud,
una conexión sincera, pura virtud.
La luna nos observa, serena y brillante,
mientras te abrazo, instante tras, instante,
en tu calor hallo paz, en tu ser, comprensión,
eres un sueño vivo, una dulce canción.
Así, bajo el cielo estrellado y la luna radiante,
en tu abrazo encuentro un mundo constante,
acariciar tu rostro, ver la luna correr,
es la dicha perfecta de la mejor noche.
lunes, 17 de junio de 2024
Una tarde de caminata, a orillas del río,
con vos a mi lado, el sol en su estío.
Conversando la vida, compartiendo el momento,
cada paso, un susurro, cada palabra, un aliento.
El sol acaricia nuestra piel dorada,
mientras el río murmura sus historias calladas.
En su corriente, el reflejo de nuestros sueños,
y en su orilla, dejamos huellas, recuerdos pequeños.
Tus ojos brillan con la luz del día,
y en tu sonrisa encuentro pura alegría.
Hablamos de la vida, de sus giros y vueltas,
de los caminos tomados, de puertas abiertas.
El viento juega con tu cabello, danza en el aire,
y en cada risa compartida, el mundo es un pañuelo.
El río nos acompaña con su suave murmullo,
testigo silente de nuestro vínculo en arrullo.
El sol en su cenit, testigo de nuestro andar,
calienta nuestra piel y enciende el lugar.
La tarde se tiñe de colores dorados,
mientras nuestras almas comienzan a atarse.
Cada palabra tuya, un verso sin fin,
cada mirada, un refugio donde quiero estar.
Nos contamos la vida, con sus luces y sombras,
y en cada historia, una conexión que nos asombra.
La naturaleza a nuestro alrededor en armonía,
el canto de los pájaros, la brisa en sintonía.
Caminamos despacio, sin prisa, sin destino,
solo disfrutando del presente divino.
El río refleja la luz del sol,
como reflejo de nuestros corazones en control.
En esta tarde perfecta, no hay necesidad de más,
solo vos y yo, el río y el compás.
Nos reímos, soñamos, en silencio también,
disfrutamos del instante, del presente bien.
El sol comienza a descender, dorado y suave,
pero nuestra caminata, en la memoria, se graba.
Una tarde de caminata, a orillas del río,
con vos, el sol, y el cielo de estío.
Conversándonos la vida, en su pureza y belleza,
dejando que el amor fluya, en su sencilla grandeza.
domingo, 16 de junio de 2024
la avenida bañada en luces, en un suspiro de azar,
en la tristeza de sus ojos, un profundo mirar,
encontré la sonrisa de la vida, un consuelo sin par.
Sus alas etéreas, en la brisa danzaban,
como un susurro de esperanza que mis pasos guiaban,
cada palabra, un destello, un reflejo de bondad,
y en su mirada triste, hallé la más pura verdad.
El bullicio de la ciudad quedó atrás, difuso,
mientras el ángel se acercaba, en un vuelo obtuso,
sus ojos tristes contaban su historia,
pero en su tristeza, descubrí mucho amor.
El ángel, con su halo de luz delicada,
me envolvió su aura dorada,
en la melancolía de su mirada,
encontré la sonrisa que da sentido a la vida.
Sus lágrimas son perlas de sabiduría,
cada una un testimonio de lucha y valentía,
y en la profundidad de su dolor sereno,
vi reflejada la alegría, un sentimiento pleno.
La tristeza de sus ojos no era desesperanza,
si no un eco de la vida, una danza,
de altos y bajos, de risas y llantos,
de momentos efímeros, de sueños y encantos.
Al cruzar la calle, en ese encuentro casual,
el ángel me mostró que en lo más abismal,
se encuentra la sonrisa, la chispa escondida,
que en la tristeza también habita la vida.
Así, supe que en los ojos de un ángel dolido,
se puede hallar la belleza, lo no percibido,
una sonrisa de vida en la tristeza profunda,
un recordatorio eterno de la esperanza
que siempre existe y nunca se pierde.
viernes, 14 de junio de 2024
Recorrer un Buenos Aires con vos
miércoles, 12 de junio de 2024
martes, 11 de junio de 2024
con manos hábiles, transforma la casa,
sus platos, una sinfonía de sabores,
su sonrisa, un faro en los peores días y dolores.
Con cada receta, despliega su arte,
ingredientes sencillos, su toque los parte,
con amor y pasión, crea delicias sin fin,
en cada plato, un poema, un viaje.
Su risa ilumina, como el sol en la mañana,
despierta alegría, donde la tristeza emana,
con fuerza de huracán, su espíritu arrolla,
y la vida se enciende, como una eterna joya.
Cada plato es un abrazo, un consuelo caliente,
una muestra de cariño, un gesto elocuente,
en la mesa se encuentra su amor desplegado,
y en su sonrisa, el mundo queda enamorado.
Mujer de fuerza, de pasión desbordante,
su energía es fuego, su presencia constante,
en la cocina, su reino, ella es reina y amiga,
cada plato, un testimonio de vida y de liga.
Acompaña con gracia, con historias y risas,
con su fuerza huracanada, las penas nos quita,
su amor se siente en cada bocado,
una dama que brilla, en el rincón más amado.
Así, en su cocina, se teje la magia,
con manos que crean, con alma que contagia,
la dama que acompaña, con sus mejores platos,
su sonrisa y su fuerza, en la vida, un contrato.
Una fuerza de huracán, de vida intensa,
que transforma lo simple en pura esencia,
en cada risa, en cada plato servido,
una dama que vive, que ama, que ha sido
.
El sol se fue, el horizonte se oscurece,
las estrellas, tímidas, dejaron de brillar,
la luna se escondió tras un velo de niebla,
y nosotros, sin tiempo para hablar.
El día se desvaneció, en un suspiro lento,
las luces del cielo, como sueños dispersos,
nos quedamos con las palabras no dichas,
y el café que nunca compartimos,
en la lista de los versos.
El reloj avanzó, robándonos momentos,
cada minuto, un ladrón de historias y sentimientos,
cuadras que nos separaron de un encuentro,
donde el café sería un puente, y no un simple intento.
La vida pasó, con su ritmo implacable,
dejando en el aire el sabor del anhelo,
sin el aroma del café que nos uniría,
sin la charla que sería nuestro consuelo.
Las estrellas se apagaron, el cielo se cerró,
y nosotros, en la distancia, sin poder hallar,
ese rincón donde el café sería nuestro,
y la vida, en palabras, podríamos desvelar.
Pero queda en el corazón una llama encendida,
la promesa de un encuentro, en un día venidero,
donde el sol vuelva a brillar, y las estrellas nos guíen,
y el café y las historias, sean nuestro sendero.
Cuadras no son nada, si el deseo es sincero,
el tiempo y la distancia, al fin, se desvanecerán,
el sol regresará, la luna se mostrará,
y nuestras vidas, en una taza de café,
se encontrarán el día menos pensado.
Navegando el río Pajarito, en su curso sereno,
entre reflejos dorados y susurros de ensueño,
encontré el sol en el alma, brilla intenso y verdadero,
y la sonrisa en tus labios, un tesoro sincero.
Las aguas cantaban una melodía antigua,
cada ola era un verso, cada remanso una estrofa íntima,
el río nos llevaba, con su corriente amiga,
y en tu mirada, la vida misma se abriga.
El sol se filtraba, creando un lienzo dorado,
en tu alma, su luz se reflejaba, encantado,
navegando juntos, en este mágico instante,
descubrí que tu risa es un faro brillante.
Los juncos se inclinaban, saludando nuestro paso,
mientras el río nos contaba historias en su abrazo,
la naturaleza conspiraba para hacernos soñar,
en el río Pajarito, donde el tiempo se vuelve a encantar.
Tus labios curvados en una sonrisa franca,
eran la promesa de un mundo que no se estanca,
en cada risa tuya, encontraba un hogar,
navegando en tus gestos, mi corazón se hacía mar.
El río nos guiaba, sereno y confiado,
en sus aguas claras, el destino dibujado,
encontré el sol en el alma, reflejado en tu ser,
y la sonrisa en tus labios, que me invita a creer.
Navegando juntos, en este río encantado,
cada momento contigo, un regalo inesperado,
el sol y la risa, unidos en tu presencia,
navegando el río Pajarito, hallé la esencia.
Así seguimos, entre luces y sombras,
el río nos lleva, su magia desborda,
navegando el Pajarito, con el alma al sol,
y la sonrisa en tus labios, mi faro, mi control.
Entre Vos y Yo. +
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