y desayunos ruidosos,
los días comienzan en Buenos Aires
a bailar el tango del bohemio,las medias lunas horneadas
circulan acompañando los cafés,
solos o con leche, cortados,
en lágrimas, al igual que yo
que día tras día,
te busco por todos los rincones ocultos
que mi ciudad desnuda en letras,
por las calles, que de mí
solo saben el color de las suelas
de mis zapatos que a diario,
recorren la ciudad perdido,
en letras que siempre,
terminan nombrándote.










