tu palabra acompaña mi andar,
pues tú sabes de mí,
yo intuyo en ti,
y en medio del surco
donde las floresplatican perfume,
bailan las palabras,
danzan los consejos,
se abrazan
las pequeñas discusiones
y juntos recreamos
sueños compartidos
a orillas del río,
que nos vio caminar,
la mañana más linda
del verano aquel,
entre hortensias
y rosas amarillas...
envidiándote.








