jueves, 30 de mayo de 2024

 En los rincones de su corazón reservado,
habita el temor de un amor soñado,
una mujer valiente, pero con miedo a sentir,
a entregarse completa, a dejarse ir.
Sus ojos, espejos de historias pasadas,
reflejan cicatrices de batallas libradas,
cada suspiro guarda una duda silente,
cada latido teme a lo que el amor presente.
Ha construido muros, altos y firmes,
protegiendo su alma de heridas que afirmen,
que el amor es un riesgo, un salto en lo incierto,
un camino de rosas y de dolor encubierto.
Pero en el fondo, en su esencia más pura,
desea la caricia, la ternura segura,
anhela un abrazo, un susurro cercano,
que calme sus miedos, que tome su mano.
Los días pasan, y en su soledad,
siente el vacío de la oportunidad,
de amar, sin barreras, sin temor ni recelo,
de encontrar en el otro, su reflejo en el cielo.
El miedo es su escudo, su fiel protector,
pero también su cárcel, su limitador,
porque en cada rechazo, en cada “no puedo”,
se pierde la magia, se desvanece el anhelo.
Quizás un día, en un momento sereno,
se atreva a soñar, a olvidar su veneno,
y en los brazos de alguien, encuentre el coraje,
de amar, sin reservas, sin miedo al paisaje.
Porque en el amor, en su riesgo y su danza,
hay una promesa, una eterna esperanza,
de sanar las heridas, de vivir en verdad,
de hallar en el otro, su propia mitad.
A vos, mujer valiente, que temes amar,
te dedico estos versos, para recordar,
que el amor es un viaje, un vuelo sin red,
pero vale la pena, aunque cause temor o sed.
Deja que el corazón guíe tu camino,
permite que el amor te muestre el destino,
porque en sus brazos, encontrarás la paz,
y el miedo se disolverá, como un eco fugaz.

miércoles, 29 de mayo de 2024

 En el Delta del Tigre, un rincón encantado,
el río Carapachay, sereno y dorado,
refleja la luna en su manto plateado,
creando un paisaje de ensueño, iluminado.
la luna, tímida, se asoma entre nubes,
bañando el río en destellos sutiles,
susurra secretos en murmullos suaves,
y en su brillo, se entrelazan sueños y febriles.
Las aguas tranquilas, espejo del cielo,
reflejan su rostro con místico anhelo,
y en cada ola, en cada vaivén,
se esconde la magia del nocturno edén.
Las estrellas observan, como joyas dispersas,
la danza de la luna, en su senda adversa,
y en el silencio del río, en su calma perpetua,
se revela el misterio de la noche correcta.
Los sauces llorones, con ramas tendidas,
acarician el agua, en noches bendecidas,
y la luna, en su juego de luces y sombras,
pinta cuadros efímeros que el alma asombra.
En el Carapachay, el tiempo se detiene,
cada instante es eterno, cada suspiro entretiene,
la luna se oculta, pero su esencia queda,
en el corazón del río, en su mística vereda.
Es un vals de luz y de reflejos dorados,
un poema sin palabras, en sueños plasmados,
y en el eco del río, en su canto sereno,
se guarda la magia de un amor terreno.
Así, en el Delta, en noches de plata,
la luna y el río, en danza me ata,
creando un mundo de ensueño y verdad,
donde el corazón halla su eternidad.
La luna se esconde, tras el velo del cielo,
dejando un susurro, un místico anhelo,
y el río Carapachay, en su curso infinito,
guarda su reflejo, en un abrazo bendito.

martes, 28 de mayo de 2024

 En el rincón mágico del jardín de infantes,
brilla una luz cálida, con destellos vibrantes,
es la maestra querida, de corazón generoso,
que con manos suaves, guía a cada niño curioso.
Sus ojos, llenos de ternura y comprensión,
son faros que iluminan el camino del corazón,
cada día, con amor y dedicación,
construye un mundo nuevo, lleno de imaginación.
Con paciencia infinita y sonrisa radiante,
enseña en cada instante,
sus palabras, dulces melodías de esperanza,
siembran en los niños sueños de alegría.
En sus manos, los lápices cobran vida,
dibujando futuros, en una danza compartida,
los cuentos cobran magia, en su voz encantada,
y cada niño escucha, con alma entregada.
Sus caricias son suaves, sus abrazos sinceros,
brindan consuelo en momentos ligeros,
y en el juego diario, su amor se despliega,
como un lazo invisible, que todo lo llega.
Cada lágrima seca, cada risa amplificada,
son testimonio de su entrega dedicada,
en el patio del jardín, donde los sueños florecen,
ella es la guía, la estrella que no perece.
Los niños la adoran, con cariño genuino,
porque en su presencia, hallan un camino,
y en el arte de enseñar, ella es maestra y más,
es la constructora de futuros, la que siembra paz.
Sus enseñanzas trascienden el aula pequeña,
son lecciones de vida, que el tiempo diseña,
y en cada niño que crece, se ve reflejada,
la huella imborrable de su amor.
A vos, maestra del jardín, dedico esta poesía,
en agradecimiento por tu labor día a día,
por ser faro de luz, en la infancia temprana,
por hacer del mundo, una casa más humana.
En cada flor que brota, en cada risa clara,
se encuentra tu esencia, que nunca se apaga,
y en el corazón de cada niño que guías,
vivirás para siempre en él.
 En el jardín secreto de nuestros corazones,
florece un amor profundo, sin restricciones,
donde dos almas femeninas encuentran su destino,
y en cada susurro compartido, hallan el camino.
Tus ojos, espejo de mi ser, de mi esencia,
reflejan el amor en su más pura presencia,
en cada mirada, en cada toque sutil,
descubro un universo de amor.
Nuestros labios se encuentran, uniendo dos almas,
en un beso que arde, que calma las llamas,
de un deseo profundo, de un amor sin fronteras,
que desafía el tiempo, que rompe barreras.
En el silencio de la noche, 
nuestros cuerpos se entrelazan, 
cada caricia, cada roce de piel,
es una declaración de amor.
Caminamos juntas, 
enfrentando el mundo, con valentía,
porque nuestro amor es fuerte, 
y en cada paso compartido, hallamos libertad.
Tus risas son mi música, tu voz, mi melodía,
en cada conversación, encontramos alegría,
y en los días grises, en las noches sin luna,
tu amor es el faro que siempre me acuna.
El amor entre nosotras es un lazo sagrado,
un himno a la vida, un regalo anhelado,
y en cada gesto, en cada acción cotidiana,
reafirmamos el amor que el alma emana.
Nos sostenemos mutuamente, 
construimos un hogar, con amor y con alma,
y en el brillo de tus ojos, en tu risa sincera,
encuentro el paraíso, mi compañera verdadera.
El mundo puede ser frío, puede ser cruel,
pero en tus brazos, encuentro el consuelo fiel,
porque el amor entre nosotras es un fuego eterno,
que arde con fuerza, que ilumina el invierno.
Así, celebramos nuestro amor, sin miedo ni duda,
en cada día compartido, en cada lucha,
porque vos y yo, juntas, somos invencibles,
y nuestro amor, en su pureza, es indestructible.
A vos, mi amada, dedico estos versos sinceros,
en cada línea, en cada palabra, 
porque el amor entre nosotras es una obra divina,
una poesía viva, que el corazón ilumina.

lunes, 27 de mayo de 2024

 En sencilla cocina, entre el calor y el aroma,
se alza una mujer de corazón generoso.
Sus manos, sabias y tiernas, crean más que comida,
brindan esperanza a los más necesitados.
Cada día, su pasión se enciende frente al fuego,
prepara cada plato con esmero y dedicación.
sus gestos son caricias,
y en cada plato servido, entrega su alma.
Los ojos tristes pero llenos de gratitud,
encuentran en su comida un refugio, un hogar.
Es más que alimento; es consuelo y ternura,

un acto de amor en cada cucharada.
Con paciencia infinita, transforma simples ingredientes
en festines de alegría y momentos de consuelo.
Sus manos, artesanas del cariño,
nutren cuerpos y almas con su bondad infinita.
El aroma de sus guisos es un canto al bienestar,
donde muchos encuentran más que una comida.
Es un rincón de esperanza en un mundo a veces duro,
una luz brillante en medio de la oscuridad.
Sus platos son más que sustento; son actos de amor,
reflejo de su grandeza, de su entrega sin fin.
A cada vecino, brinda no solo alimento,
si no también dignidad, fuerza y consuelo.
A vos, as ustedes, mujeres valientes,
que cocinan con el corazón,
les dedico estos versos de gratitud eterna.
En cada plato, en cada gesto,
se encuentra el verdadero sentido del amor.
 A orillas del mar, en la calma del día,
nos sentamos juntos, en dulce compañía,
con café y chocolate, en un ritual sencillo,
se entrelazan nuestras manos, en un gesto sencillo.
El aroma del café, tan rico y profundo,
se mezcla con el brío del mar, sin segundo,
y en cada sorbo, en cada mirada,
descubro en tus ojos la promesa callada.
El chocolate se derrite, dulce tentación,
como tus labios que anhelo, en suave devoción,
y en cada bocado, en cada caricia,
nace entre nosotros una nueva delicia.
El mar susurra secretos en su vaivén eterno,
las olas danzan al ritmo de nuestro anhelo,
y en esta quietud, en este sereno,
nuestros corazones laten en un solo sueño.
El sol se oculta, tiñendo el cielo de oro,
y en ese instante perfecto, te adoro,
con el café en mis manos, el chocolate en tus labios,
el tiempo se detiene en estos instantes sabios.
Las estrellas emergen, testigos del amor,
y bajo su manto, se acentúa nuestro ardor,
el sonido del mar, como una melodía,
acompaña nuestro beso, en perfecta armonía.
Cada ola que llega, cada espuma que nace,
es un reflejo de este amor que no se deshace,
y en el calor de tu abrazo, encuentro mi hogar,
mirando el infinito, escuchando el mar.
Café y chocolate, el mar como testigo,
de un amor que florece, que crece contigo,
y en esta noche serena, bajo el cielo estrellado,
siento que en tus brazos, todo es sagrado.
Así, en esta costa donde el mar nos canta,
nuestro amor se afirma, nunca se quebranta,
con café y chocolate, en la quietud del mar,
te amo en silencio, en este dulce lugar.
 
Llega el otoño con su manto dorado,
las hojas caen, el viento las guía,
y en cada suspiro del aire templado,
siento tu ausencia, mi melancolía.
El frío se cuela en cada rincón,
como un susurro que trae tu nombre,
y en el crujir de hojas bajo mi atención,
descubro el vacío que me sobrecoge.
El Delta se viste de ocres y marrones,
los árboles desnudos susurran lamentos,
y en el aire fresco, en los claros rincones,
se percibe tu falta en los momentos lentos.
Las hojas danzan, caen en espiral,
como un ballet triste, una melodía,
y en cada hoja que toca el suelo final,
revive el eco de nuestra armonía.
Los caminos que antes recorrimos juntos,
ahora se llenan de un silencio frío,
y en el crepitar de las hojas en puntos,
siento la ausencia de tu calor tan mío.
El río refleja un cielo gris y apagado,
las aguas tranquilas guardan secretos,
y en el murmullo suave del caudal encantado,
se esconde el dolor de mis sentimientos discretos.
El otoño sin vos es un paisaje desolado,
un cuadro de nostalgia pintado en el aire,
y en cada rincón, en cada árbol dorado,
busco el consuelo en la naturaleza, en su baile.
Pero aunque el otoño traiga consigo el frío,
y las hojas caigan como lágrimas sinceras,
mi corazón guarda el calor de lo vivido,
esperando que un día vuelvas, aunque sea en quimeras.
Así, en este otoño que llora en silencio,
recorro el Delta con un corazón herido,
y en cada hoja caída, en cada viento,
te encuentro y te pierdo, en este otoño sin olvido.

domingo, 26 de mayo de 2024

 Los domingos nublados de frío,
se sienten eternos en tu ausencia,
la bruma en el aire, la helada,
me recuerdan tu falta distante.
El viento susurra en la ventana cerrada,
susurros de tiempos en que nos abrazábamos,
y en la quietud del hogar, la nada,
se convierte en eco de palabras calladas.
Las calles desiertas, cubiertas de soledad,
reflejan mi alma, qué sola se marcha.
Los domingos sin sol, grises y vacíos,
me envuelven en sombras, me ahogan en ríos.
El frío se cuela en cada rincón,
recordando el calor de tu dulce pasión,
Las tardes de invierno, sin tu risa,
se tornan eternas, se vuelven amargas,
cada gota de lluvia, cada brisa rara,
es un lamento que nunca se apaga.
Los domingos fríos, son un poema triste, 
cada nube gris, cada instante menor,
me recuerda que en tu ausencia, pierdo el valor.
Pero en el frío y la niebla, en la soledad,
encuentro la fuerza, la pura verdad.

sábado, 25 de mayo de 2024

 A orillas del río, donde el sol acaricia,
me siento en silencio, envuelto en nostalgia,
el mate en mis manos, sin tu compañía,
es un eco de tiempos, de amor y de magia.
La brisa del agua murmura secretos,
que solíamos compartir en tardes doradas,
ahora susurra el dolor de los recuerdos,
de una partida que dejó huellas marcadas.
Tus risas se han ido, se las llevó el viento,
y en la serenidad de esta tarde solitaria,
el tiempo se detiene, se vuelve lamento,
en la orilla del río, en el Delta.
El mate caliente, su sabor compartido,
es ahora amargo, sin tu presencia,
cada sorbo es un suspiro perdido,
en la vastedad de tu ausencia intensa.
El sol declina, tiñendo el cielo de oro,
y en mis manos el mate es un tesoro,
que guarda el calor de tus manos queridas,
en esta tarde sola, de memorias vividas.
Las hojas susurran, los pájaros callan,
y el río me cuenta historias de añoranza,
en tu ausencia, mi alma se desvela,
en esta melancolía, en esta esperanza.
El sol se despide, pero queda el recuerdo,
de las tardes contigo, del amor sin velo,
y en la paz de esta orilla, descubro
que el dolor de tu partida, es un eterno anhelo.
A orillas del río, la tarde se desvanece,
y en cada sorbo de mate, revivo tu esencia,
aunque ya no estés, tu amor permanece,
en este lugar sagrado, en esta presencia.
La vida continúa, aunque duela la distancia,
y en cada tarde, con el mate en mano,
recordaré tus risas, tu amor, tu fragancia,
en esta orilla del río, en este recuerdo humano.
 
Patria querida, Argentina en flor,
en tus vastas pampas y en tu cielo sin fin,
renace la esperanza con nuevo fervor,
y en cada rincón se siente el latir.
Tus montañas majestuosas, tus ríos caudalosos,
cantan himnos de futuro y de fe,
en el susurro del viento, en tus campos gloriosos,
se escucha el murmullo de un pueblo de pie.
Argentina, tierra de coraje y pasión,
de tradiciones profundas y sueños de grandeza,
en tu suelo fértil brota la ilusión,
y en tu gente vive la nobleza.
El sol brilla más claro, la luna más pura,
cuando en tu seno crece la unidad,
y en cada corazón, la esperanza perdura,
de un porvenir forjado con verdad.
Las voces del pasado, los ecos de la historia,
nos guían hacia un destino mejor,
y en el camino del esfuerzo y la memoria,
resplandece el futuro con renovado ardor.
En tus ciudades bulliciosas, en tus pueblos serenos,
se teje el sueño de una nación justa,
donde la igualdad y el trabajo son terrenos,
de una Argentina que avanza y se ajusta.
Los niños que juegan, los jóvenes que sueñan,
los sabios que enseñan con sabiduría,
son el alma de una patria que se empeña,
en construir su grandeza día a día.
Argentina, mi patria en el buen camino,
con paso firme hacia la prosperidad,
en tu diversidad hallamos el destino,
de un pueblo unido en la fraternidad.
Que la esperanza sea el faro que nos guía,
que la justicia sea nuestro ideal,
y que en cada argentino brille la alegría,
de una patria que renace sin igual.
En tu suelo, Argentina, florece la esperanza,
en tus cielos se dibuja la libertad,
y en el corazón de tu gente, la confianza,
de que el futuro será de paz y equidad.
Feliz Día de la Patria, mi querida nación,
que en cada latido celebre tu corazón.

viernes, 24 de mayo de 2024

 En el Delta de Tigre, donde el río murmura,
despierta el día con una luz dorada,
los veleros se deslizan en la frescura,
de aguas tranquilas, bajo el sol de alborada.
El viento susurra secretos entre juncos,
y acaricia las velas que se hinchan de alegría,
en cada ola, un poema sin rumbos,
navegando hacia horizontes de armonía.
Los sauces llorones se inclinan en reverencia,
al paso sereno del velero en su danza,
y en cada meandro, la naturaleza en esencia,
pinta un cuadro de paz y esperanza.
el cielo azul refleja su inmensidad,
en el espejo líquido que el río ofrece,
y los colores del día, en su serenidad,
tejen sueños que el alma agradece.
Las aves cantan sus melodías en vuelo,
un concierto de vida en la brisa ligera,
y el delta, con su magia y su anhelo,
se convierte en un paraíso en primavera.
Navegar a vela es un abrazo del tiempo,
donde cada instante se siente eterno,
el sol acaricia la piel con su aliento,
y el río cuenta historias en su lecho tierno.
En el vaivén del agua, los pensamientos se disuelven,
las preocupaciones se alejan, como hojas al viento,
y en la quietud del delta, los corazones resuelven,
que la belleza del momento es el mayor sentimiento.
El día transcurre en un lento compás,
de risas y silencios, de miradas y sueños,
y en el delta, cada rincón es un abrazo de paz,
un recordatorio de que vivir es un dulce empeño.
Al atardecer, cuando el sol se despide,
pintando el cielo de rojos y dorados,
el velero regresa, y el alma decide,
que en el Delta de Tigre, los días son sagrados.
Porque en sus ríos, en su calma infinita,
navegar a vela es un acto de amor,
una danza con la naturaleza que invita,
a vivir cada día con pasión y fervor.
 En la avenida desierta, donde el eco suspira,
se desvanecen los pasos de una ciudad dormida,
bajo la luz de farolas cansadas,
el tango melancólico en la noche se anida.
La bruma acaricia los adoquines fríos,
donde el viento susurra historias del ayer,
y en cada esquina, el recuerdo perdido,
de amores que se fueron sin volver.
Las sombras bailan un vals de soledad,
en la penumbra de esta calle desierta,
y el bandoneón llora su triste verdad,
en una melodía que el alma acaricia.
Ecos de risas y llantos se entrelazan,
en el aire pesado de nostalgia y desvelo,
fantasmas de tiempos que ya no volverán,
se pierden en el vaivén de un tango en duelo.
El humo de un cigarro se disuelve lento,
como los sueños que se fueron sin aviso,
y en cada rincón, un fragmento de tiempo,
donde la tristeza encuentra su hechizo.
Las ventanas cerradas guardan secretos,
de pasiones ocultas y promesas rotas,
y en la avenida, un solitario espectro,
recorre el silencio con pasos que flota.
Tango de la avenida desierta, canto de despedida,
eres el lamento de un amor que no pudo ser,
en tus notas melancólicas, la vida suspendida,
una ciudad que, en la noche, no deja de perder.
Bajo la luna pálida y estrellas fugaces,
el corazón se quiebra en acordes de nostalgia,
y en la avenida desierta, entre luces tenues,
el tango resuena, eterna plegaria.
Así, en la soledad de esta calle sin nombre,
donde el tiempo se detiene y la tristeza danza,
el tango melancólico encuentra su horizonte,
una avenida desierta, un alma sin esperanza.
 En el eco del silencio que ahora nos separa,
queda la sombra de lo que fuimos,
dos almas que conversaban sin barreras,
ahora divididas por líneas que no trazamos.
El murmullo de tus palabras, antes cercano,
se ha desvanecido en el viento de la discordia,
y en tu agresión encuentro un abismo,
una ausencia que duele más que mil palabras duras.
Políticas, son las diferencias que construyeron muros,
pero en el fondo de nuestros corazones,
late la misma humanidad, la misma esencia,
un latido que suplica por entendimiento.
Aunque el silencio parezca un refugio,
un escudo contra el agravio,
es también una prisión de soledad,
donde las palabras no dichas pesan como piedras.
Yo añoro las conversaciones sin fin,
donde el mundo era un lugar de posibilidad,
y las diferencias eran solo matices,
en el lienzo de la amistad.
Espero que encuentres en tu corazón,
la valentía de romper este silencio,
de tender un puente sobre las aguas turbulentas,
y recordar que más allá de las ideas,
somos personas, almas en búsqueda.
Que el diálogo vuelva a ser nuestro idioma,
que las palabras sean puentes y no insultos,
y que en la diversidad, encontremos la riqueza,
de un mundo donde todos tienen voz y lugar,
por más cognitiva que sea la capacidad de muchos.
Porque en la escucha y en la palabra compartida,
hallaremos la paz que el silencio nos niega,
y en nuestras diferencias,
redescubriremos el valor de nuestra conexión.
Entonces, dejar que el silencio se disipe,
que las palabras vuelvan a fluir,
pues en el diálogo está la esperanza,
de un mañana donde todos podamos vivir en paz
y el diálogo sea el único idioma que nos una.

jueves, 23 de mayo de 2024

 A los que navegamos en mares de incertidumbre,
con mentes que a veces tropiezan y titubean,
pero con corazones que laten con fuerza y costumbre,
de buscar la verdad, aunque otros no la vean.
Nuestros pensamientos pueden ser un laberinto,
pero en cada recoveco, una chispa de luz,
nos guía a través del desconcierto y el instinto,
hacia el conocimiento, hacia un nuevo amanecer.
No nos silenciamos, aunque el mundo lo intente,
nuestras voces son ríos que fluyen sin cesar,
en cada palabra, una verdad latente,
una lucha constante por no dejar de buscar.
El camino puede ser arduo, con sombras y bruma,
pero en nuestra perseverancia, hallamos la ruta,
pues aunque la mente a veces se consuma,
el alma sigue firme, indómita y astuta.
A quienes tienen problemas que el tiempo traza,
les decimos que no están solos en esta marcha,
juntos levantamos el estandarte de la esperanza,
porque en cada búsqueda, hay una meta que alcanza.
Vivimos entre dudas; sin embargo, también en la certeza,
de que cada esfuerzo vale la pena, cada intento cuenta,
y en la sinfonía de nuestras luchas, hay belleza,
una melodía de resistencia que nunca se ausenta.
No dejamos de hablar, de expresar nuestro sentir,
porque en nuestras voces, hay una verdad pura,
un anhelo de justicia, un deseo de compartir,
la sabiduría que surge de nuestra aventura.
Que se escuchen nuestras palabras, que resuenen sin fin,
porque en nuestra búsqueda, encontramos la paz,
y aunque el camino sea largo y sin un claro confín,
seguiremos adelante con valentía.
 No responderé con ira a los agravios lanzados,
por quienes temen el cambio, aferrados al pasado,
pues en la serenidad y en la calma, encuentro
la fuerza de mi causa y el eco de mi aliento.
Que sus palabras sean flechas envenenadas,
no dejaré que hieran mi espíritu ni mis alas,
pues el sendero del cambio es arduo y complejo,
y no hay lugar en él para el odio ni el reflejo.
Responderé con acciones, con hechos y firmeza,
demostrando que el progreso no conoce pereza,
que cada paso adelante es un triunfo en la jornada,
y que la justicia y el amor son mi espada.
A los que se oponen, les ofrezco comprensión,
pues sé que el miedo es el germen de su oposición,
pero no por ello frenaré mi marcha, ni mi andar,
porque el futuro se construye con valor y sin cesar.
No caeré en la trampa de la confrontación,
mi respuesta será el trabajo, la dedicación,
pues las palabras vacías se las lleva el viento,
pero los actos de cambio quedan en el tiempo.
A quienes dudan y temen, les extiendo mi mano,
juntos podemos forjar un mañana más humano,
sin rencor ni venganza, solo con la certeza,
de que el amor y la verdad son nuestra fortaleza.
Así, frente a los agravios, los gritos e insultos
mantendré mi postura, avanzando
con pruebas, sin perder la cordura,
porque el verdadero cambio no nace del enfrentamiento,
si no de la paz interior y la verdad.


martes, 21 de mayo de 2024

 En la balanza del amor,
el físico se desvanece,
pues lo que verdaderamente importa 
es la esencia, no son los cuerpos que se tocan, 
si no los corazones que se enlazan,
en un lazo indeleble de complicidad y confianza.
Las arrugas en la piel no empañan la belleza del alma,
ni las imperfecciones borran la luz que irradia,
pues la verdadera atracción reside en la conexión,
que va más allá de lo superficial y la apariencia.
En los ojos del ser amado no se mira el color o la forma,
si no la pureza de su mirada y la profundidad de su alma,
pues en el amor verdadero no hay juicios ni prejuicios,
solo aceptación y admiración por lo que realmente somos.

lunes, 20 de mayo de 2024

 En el laberinto de las páginas, 
un juego comienza, un viaje sin destino fijo,
donde las palabras danzan con una cadena intensa,
y me convertí en el eterno testigo.
El mago de letras y de los sueños,
teje historias en un caleidoscopio vibrante,
en cada capítulo, un salto a lo incierto,
una invitación a lo único, a lo cambiante.
Horacio, en busca de su Maga,
navega por París, un mar de incertidumbre,
en las calles y cafés, su alma divaga,
buscando en cada esquina la sombra de su costumbre.
La Maga, enigma de luz y misterio,
se mueve como un verso libre y eterno,
su risa, su llanto, un hechizo etéreo,
en cada encuentro, un destello tierno.
Todo es más que una novela, es un desafío,
un rompecabezas para la mente y el corazón,
donde la línea se rompe, en un delirio,
y uno elige su propio sendero de emoción.
Los capítulos se mezclan, se cruzan, se abrazan,
en un juego de destinos entrelazados,
y en cada salto, nuevas realidades se plasman,
nuevas dimensiones de un amor desordenado.
La vida, el arte, la filosofía y la pasión,
se funden en un tapiz de palabras brillantes,
donde cada página es una nueva canción,
un eco de pensamientos y de instantes.
Julio me invito a leer entre líneas,
a descubrir los secretos ocultos en la trama,
y en cada salto, cada elección, me guiña,
mostrando que la vida es un juego que nos llama.
Es un viaje al interior del alma,
una exploración de lo absurdo y lo sublime,
donde la realidad y la fantasía se juntan,
y me pierden, se encuentra y se acosan.
En el tablero de esta vida incierta,
jugamos con palabras, con sueños, con fe,
y en cada movimiento, una puerta abierta,
a un universo que julio me dejó ver.
Así, me invito a jugar,
a perderme y encontrarme en sus laberintos,
y en cada página, me volví a enamorar,
reconociéndome en la vida, como un eterno niño.
 En el universo de las letras, hay un libro inmortal,
un tesoro literario sin igual, en sus páginas,
un mundo mágico se despliega,
un río de historias donde el realismo 
se entrelaza con lo celestial.
Macondo, pueblo de fantasía y realidad,
donde lo cotidiano se mezcla con lo sobrenatural,
cada personaje, un símbolo de la humanidad,
en sus vidas, reflejos de nuestra esencia mortal.
Los Buendía, una familia marcada por el destino,
sus amores, sus luchas, sus sueños y desventuras,
me lleva en un viaje por lo divino y lo mezquino,
mostrándome la fragilidad y grandeza.
Con su prosa poética, descubro encantos,
en cada palabra, un hechizo, cada frase, una revelación,
en su narrativa, me emocionan risas y llantos,
un espejo de la vida, una danza de creación.
Es más que una historia, es un mapa del alma,
un viaje en el tiempo, donde la soledad y el amor 
encuentran su memoria, y me sumerge en un sueño eterno,
con Gabo y sus Cien años de Soledad.
Las mariposas amarillas, el tren de la muerte,
los amores prohibidos, los fantasmas del ayer,
en cada detalle, en cada escena fuerte,
se revela la magia de un mundo por conocer.
La soledad de los Buendía es la soledad de todos,
un reflejo de nuestro andar por esta vida,
y en su búsqueda incansable de nuevos modos,
veo la eterna lucha por una esperanza perdida.
un legado inmenso, un canto a la humanidad, 
A sus luces y sombras, encuentro el denso
misterio de existir, que en su narrativa se nombra.
Un faro, una guía en la noche,
una joya literaria que brilla sin fin,
un canto a la vida, a su belleza y dolor,
que, con su presencia, enriquece el alma, 
dejando un eco de amor intacto y vivo en mi corazón. 

domingo, 19 de mayo de 2024

 En la penumbra de la noche,
nuestros cuerpos se acercaron, unidos por un hechizo,
mis dedos, tímidos exploradores en tu piel de porcelana,
se deslizaron como un susurro, en un ritmo preciso.
Al tocarte, sentí un escalofrío recorrer tu ser,
como una ola de emoción que en tus venas nacía,
y en ese instante mágico, te vi estremecer,
tu piel se erizó, respondiendo a mi caricia.
Cada roce, cada gesto, era un verso sin palabras,
un poema escrito en el lenguaje de los sentidos,
y en la intimidad de ese momento, nuestras almas
se encontraron, en un abrazo de latidos.
Tu cuerpo se estremeció bajo el toque de mis manos,
como un violín que vibra con la más dulce melodía,
y en la quietud del momento, fuimos dos humanos
entrelazados en una danza de pura armonía.
Tus suspiros, susurrados al oído, eran música celestial,
una sinfonía de deseos y promesas escondidas,
y cada caricia mía era un viaje sin final,
a un mundo donde nuestras almas eran fundidas.
Con cada roce, cada delicado movimiento,
tu piel respondía como un libro abierto,
y en ese juego de sensaciones y sentimientos,
nos perdimos juntos, en un universo perfecto.
La piel de gallina, señal de un placer compartido,
de un amor que se expresa más allá de las palabras,
y en cada erizamiento, en cada escalofrío,
encontramos la verdad que nuestros corazones guardaban.
Así, bajo la luz tenue y el manto de estrellas,
tu cuerpo se convirtió en mi lienzo divino,
y con cada caricia, con cada sensación bella,
te erizaste, y juntos vivimos un sueño cristalino
donde juntos escribimos la mejor poesia.
En el susurro de la noche, bajo el manto de estrellas,
nuestros besos se encuentran, cómplices y secretos,
como un hechizo sutil, entrelazando nuestras almas,
en un lenguaje antiguo, que solo nosotros comprendemos.
Tus labios, pétalos de rosa, suaves y tentadores,
guardan el misterio de un universo por descubrir,
y en cada beso, se desatan mil emociones,
que nos envuelven en un torbellino de dulces sensaciones.
Cuando te beso, el tiempo se detiene,
y el mundo se reduce a la cercanía de nuestros cuerpos,
tu mirada, un océano profundo y sereno,
refleja la belleza de nuestro amor eterno.
Esos besos cómplices, robados en la penumbra,
son promesas calladas de un amor sin fin,
donde cada caricia es una historia narrada,
y cada suspiro, un poema que nace de nuestra piel.
Tus besos tienen el poder de encender el fuego,
de transformar lo mundano en algo celestial,
y en ese instante mágico en que nos fundimos,
creamos un rincón de paraíso terrenal.
Bella y encantadora mujer, musa de mis sueños,
tus besos son la melodía que mi corazón anhela,
en cada encuentro furtivo, en cada roce ligero,
escribimos juntos una sinfonía que nunca termina.
Nuestros labios se buscan con ansias y ternura,
en un juego de deseos y pasiones desatadas,
y en cada beso, encuentro la dulzura,
de saber que eres mía, aunque solo sea en ese instante.
Los besos cómplices son nuestro refugio secreto,
un rincón sagrado donde solo nosotros existimos,
donde el amor se expresa sin palabras, en un eco
de suspiros y latidos, de sueños compartidos.
Así, cada beso tuyo es un tesoro preciado,
un momento eterno guardado en mi corazón,
y en cada encuentro, me pierdo en el halo encantado,
de tus labios, mi amor, mi dulce obsesión.

 Anoche sentí latir tu corazón en la semi oscuridad, al lado del río,
y se nos erizó la piel a ambos, compartiendo ese instante mágico,
donde el murmullo del agua susurraba secretos antiguos,
y la brisa nocturna envolvía nuestros cuerpos en un abrazo etéreo.
Tus ojos brillaban bajo la luz tenue de las estrellas,
reflejando un universo de emociones indescriptibles,
y en ese silencio cargado de promesas no dichas,
nuestros corazones se sincronizaron en un compás perfecto.
El mundo se desvaneció alrededor nuestro,
dejándonos solos en esa burbuja de tiempo y espacio,
donde cada latido se convertía en un eco de nuestro amor,
y cada caricia, un testimonio de la conexión profunda que nos une.
La luna, cómplice silenciosa, observaba desde lo alto,
mientras nuestras almas se entrelazaban en la penumbra,
creando un momento eterno, grabado en nuestras memorias,
donde el río susurrante fue testigo de nuestra pasión desbordante.
Anoche, al lado del río, en la semi oscuridad,
nuestros corazones hablaron el mismo idioma,
y la piel erizada fue el reflejo de la magia compartida,
de ese amor que late con fuerza en cada rincón de nuestro ser.

sábado, 18 de mayo de 2024

 En los pasillos silenciosos, tu presencia brilla,
ayudante incansable, guardiana de sonrisas,
con manos diligentes y mirada sencilla,
haces del día a día una danza de alegrías.
Tu labor es discreta, pero llena de grandeza,
en cada gesto, en cada pequeña acción,
con amor y paciencia, siembras, pureza,
en los corazones que buscan tu atención.
Eres el apoyo constante, el hombro amigo,
el pilar que sostiene la estructura escolar,
con un corazón generoso y abrigo,
guías a los pequeños con tu cuidado ejemplar.
En la hora del recreo, tu risa es melodía,
y en los momentos de estudio, tu calma,
eres la luz que ilumina la travesía,
el refugio tierno que siempre embalsama.
Cuando una lágrima cae, allí estás tú,
con un pañuelo y una palabra dulce,
conviertes el dolor en algo tenue y azul,
y el aula se llena de una paz que induce.
Eres el enlace entre sueños y realidades,
la mano extendida que nunca falla,
y con tu amor construyes eternidades,
en cada historia, en cada muralla.
Con los libros, las mochilas y los cuentos,
eres la chispa que enciende la imaginación,
y en cada niño dejas bellos fragmentos,
de tu sabiduría, de tu dedicación.
Ayudante de escuela, ángel en la tierra,
tu trabajo es poesía, tu misión un arte,
en cada día, tu presencia se aferra,
y en cada niño, llevas una parte.
Eres la sonrisa que alivia la fatiga,
el faro que guía en la tormenta escolar,
y con tu ternura, cualquier herida mitiga,
haciendo de la escuela un lugar sin par.

En tu humildad, resides la verdadera grandeza,
en tu entrega, la más pura dedicación,
eres el corazón que late con firmeza,
en el alma de esta pequeña nación.
 Entre aromas y sabores, tu alma se despliega,
cocinera de sueños, artesana de sabores,
en cada plato, un poema se revela,
en cada guiso, un suspiro de amores.
Tus manos son mágicas, crean maravillas,
transforman ingredientes en pura poesía,
con cada corte, cada sazón, cada pizca,
tejiendo historias de amor y alegría.
El calor de la cocina se mezcla con tu pasión,
donde el fuego y el amor se abrazan,
y en cada receta, pones tu corazón,
como una melodía que jamás se apaga.
En la intimidad de la cocina, un baile secreto,
entre cacerolas y sartenes que suspiran,
preparas festines con un toque discreto,
donde los sabores y los corazones se miran.
Tus platos son cartas de amor, sin palabras,
cada bocado un beso, cada aroma una caricia,
y en cada mesa que preparas, tus miradas,
son estrellas que iluminan con delicia.
Con delicadeza, mezclas, sabores y emociones,
en una sinfonía que el paladar enamora,
y al servir, entregas todas tus pasiones,
con la gracia de quien todo lo atesora.
Cocinera romántica, artista de lo efímero,
creas recuerdos que nunca se desvanecen,
en cada comida, un momento íntimo,
donde los corazones se funden y florecen.
Tu cocina es un templo de amor verdadero,
donde cada plato es un canto al sentimiento,
y en cada banquete, un cielo entero,
donde la vida se celebra en cada momento.
Sigues cocinando, con amor y con arte,
haciendo de cada comida un ritual divino,
y en cada sonrisa, dejas tu parte,
de ese amor eterno que marca tu destino.

viernes, 17 de mayo de 2024

 A todos los que parecen vivir
en un mundo distante y desconocido,
a los que nuestra generación
parece haberse desvanecido 
en las sombras del tiempo.
Sin embargo, 
aún llevamos en nuestro pecho
el amor por la vida, la pasión por el amor.
Nos deleitamos con la música,
aquella que susurra en nuestras almas
y vive en los recuerdos de amores pasados.
Escribimos poemas que hablan de pasiones intensas,
de caricias en la penumbra y besos robados,
y hallamos consuelo en cada verso,
como si fueran escritos solo para ellas.
Seguimos disfrutando de cada amanecer dorado,
cuando el sol se asoma tímido en el horizonte,
y de cada atardecer arrebolado,
donde el cielo se pinta de colores
que nos recuerdan la belleza de la existencia.
A veces, nos conformamos con el aroma del café,
ese que nos envuelve en una calidez familiar,
o con una sonrisa que ilumina nuestro día,
como un rayo de sol en medio de la tormenta.
Nos aferramos a los recuerdos hermosos,
a esos momentos que el tiempo no puede borrar.
Este poema es dedicado para cada uno
de los que nos seguimos enamorando de los detalles, 
los que transformamos instantes fugaces en eternidades doradas.
La vida para nosotros aún no ha terminado,
porque seguimos enamorados,
seguimos amando la vida y el mundo que nos rodea,
con una pasión que el tiempo no puede marchitar.
Somos los que encuentran poesía en lo cotidiano,
en la brisa suave que acaricia nuestros rostros,
en el murmullo de las hojas al viento,
en el susurro del mar al romper en la orilla.
Cada detalle, cada momento,
se convierte en un tesoro en nuestras manos,
y así, convertimos la vida en un poema eterno,
en una sinfonía de amor y esperanza.
La vida sigue siendo un viaje,
un sendero lleno de maravillas por descubrir,
y aunque el mundo cambie y el tiempo pase,
nuestro amor por la vida y por el amor mismo
permanece inquebrantable, 
como una llama eterna que arde en nuestro interior.
 El aroma del café recién filtrado,
la taza, y esas crocantes tostadas
que bailan entre crujientes cereales
a la espera de tus bellos labios.
Te desperezas, el amanecer
acompaña tu cuerpo semidesnudo
a la mesa, el pijama se desliza
con tus pasos descalzos
sin prisa en la cocina.
El día comienza,
y gorriones de suave plumaje
acompañan la ceremonia desde la ventana.
El queso cremoso, las frutas y el desayuno
bailan contigo el comienzo del día,
y a distancia tu mente vuela,
buscando el suspiro antes
de que el primer sorbo
se confunde con el beso que esperas
recibir cada mañana,
que llega simplemente en un mensaje de texto
qué envío y esperas.
Tus ojos aún soñolientos
se abren lentamente,
capturando la luz dorada del alba
que acaricia tu piel.
Tu cabello, desordenado y hermoso,
cae suavemente sobre tus hombros,
y en ese instante, la quietud de la mañana
se llena con la promesa de un nuevo día.
Tus manos, delicadas y firmes,
sostienen la taza con gracia,
y en cada sorbo, en cada bocado,
hay un ritual de amor y deseo.
El aroma del café, tan familiar,
te envuelve en un abrazo cálido,
mientras los sabores del desayuno
despiertan tus sentidos,
recordándote que cada día
es una nueva oportunidad
para amar y ser amada.
El sol comienza a elevarse,
iluminando tu rostro con su luz suave,
y en el aire, una melodía silenciosa
canta la historia de nuestro amor.
Tus labios, esperando ese beso,
son la promesa de un futuro compartido,
donde cada mañana es un poema,
y cada noche, una canción de cuna.
En la distancia, mis pensamientos
vuelan hacia ti,
llevando consigo los susurros
de un amor que no conoce fronteras.
Cada mensaje de texto que envío
es una caricia virtual,
un recordatorio de que, aunque lejos,
siempre estamos juntos.
Así, entre el aroma del café
y el crujir de las tostadas,
comienza un nuevo día,
lleno de esperanza y amor,
donde cada momento es una danza
y cada respiro, una declaración
de lo mucho que significas para mí.

jueves, 16 de mayo de 2024

 Donde crujen los libros
se sacude la memoria,
y entre consonantes mezcladas
con algunas vocales,
al son de un viejo rock, escribo
tu nombre en poesías
que quizás nunca leerás.
Mujer de magia negra, dijo Carlos,
del rock perdido en las cuerdas del Carpo,
o de los ojos de papel como decía el Flaco.
Tu cuerpo se desnuda en letras
y tu corazón sangra metáforas inconclusas,
buscando en el diapasón el tono
que se enreda en tu cabello
con las cuerdas de una guitarra,
intentando afinar la vida,
entre besos de palabras y abrazos
de profundos cuerpos, en el silencio
de una melodía en busca de tu nombre,
por las calles de un barrio sin memoria
cruzando las vías, que lo parten para unirlo.
Tu risa es el eco de canciones olvidadas,
una melodía que se cuela por las rendijas
de una ventana abierta a la nostalgia.
Tus ojos, faros en la noche, iluminan
los rincones oscuros de mi alma,
y tus manos, suaves y cálidas,
son el refugio donde siempre quiero estar.
Nos encontramos en los versos
de una canción sin final,
tus labios dibujan sonrisas
que se pierden en mi piel,
y tu voz, dulce y clara,
es el susurro que me guía
en los momentos de soledad.
Eres la musa que inspira
cada rima, cada nota,
el sueño que se vuelve realidad
en cada página escrita.
Eres el sol que ilumina
mis días grises,
la luna que me acompaña
en noches de desvelo.
En el lienzo de mi vida,
tus colores pintan paisajes
de amor y esperanza,
y en cada trazo, en cada sombra,
se refleja la promesa
de un futuro compartido.
Quiero escribir nuestra historia
con tinta indeleble,
en páginas que el tiempo no borre,
donde cada capítulo
sea un homenaje a este amor
que crece y se fortalece
con cada latido de nuestros corazones.
Caminemos juntos por este sendero,
dejando huellas imborrables
en la arena del tiempo,
y que cada paso nos lleve
más cerca el uno del otro,
hasta que nuestras almas
se fundan en un solo verso,
una sola canción, un solo latido.
Porque en el crujir de los libros,
en la música de un viejo rock,
en las calles de un barrio sin memoria,
nuestro amor encuentra su hogar,
y en cada palabra, en cada nota,
tu nombre resuena,
como un eco eterno,
como un suspiro que nunca se desvanece.
 No me importa el cómo ni me importa el cual,
no me importa el color de tu piel ni el de tu cabello,
que, seguramente hoy, tapa algunas canas
que esconden el paso de tus días en la vida.
No me importa tu pasado que, seguramente, dejó en tu cuerpo
algunas cicatrices que tal vez ocultas bajo la ropa,

e intimida tal vez tu completa desnudez.
No me importa si duermes o despiertas
a horas convencionales; ¿quién tiene
a esta altura el derecho de tu tiempo?
Nadie seguramente.
Me importa si lloras o no duermes
por algún problema que no sé,
tal vez conversando podemos solucionarlo
y luego sonreír.
Me importa el presente, el hoy, el mañana,
tus proyectos, tus viajes y tu inmensa sonrisa.
Me importa que el tiempo no te abrume,
que te abrigues en el crudo invierno
y puedas sentirte bien ante el calor en el verano.
Simplemente, me importas vos,
cómo, cuándo y dónde, pero solo vos.

miércoles, 15 de mayo de 2024

 En su taller, la bella costurera,
con manos hábiles y mirada serena,
cose sueños de hilo y tela,
donde cada puntada es una historia eterna.
Sus dedos, como danzarines delicados,
se deslizan por el lienzo, trazando destinos,
creando con paciencia y amor desmedido,
prendas que abrazan cuerpos divinos.
Con ojos de artista y corazón de poeta,
vislumbra en cada tela un mundo por descubrir,
y en su aguja, la magia de transformar la materia,
hace de cada costura un milagro por venir.
Sus cabellos, un río de oro en la luz del día,
ondean al compás de su labor incansable,
y su sonrisa, un rayo de sol en la penumbra,
ilumina el espacio de manera inigualable.
Las agujas en su mano son varitas de hadas,
que convierten simples hilos en relatos profundos,
y sus patrones, mapas del tesoro escondido,
guían al observador a un universo fecundo.
Con cada hilo que enhebra, un suspiro de esperanza,
con cada corte preciso, una danza de fe,
y en los pliegues y dobladillos que borda con gracia,
se esconden los sueños que jamás olvidaré.
Ella, la musa de telas y encajes,
la reina de botones y cremalleras,
en cada puntada deja su esencia,
en cada prenda, su alma entera.
Sus manos, creadores de maravillas silenciosas,
construyen puentes de amor y ternura,
y en cada prenda terminada, una rosa,
que florece en el jardín de su dulzura.
Bella costurera, artista de la vida,
que entre hilos y telas encuentra su voz,
tu labor es una sinfonía de armonía,
que viste al mundo de belleza y amor.


domingo, 12 de mayo de 2024

 Donde se entrelazan los destinos,
resplandece la esencia, como un faro en la noche,
sin conocerte, sé quién sos,
porque en cada latido de mi corazón,
enciendes la chispa del misterio eterno.
Eres el poema que danza en mis sueños,
la melodía que acaricia mi alma,
en cada estrella que adorna el firmamento,
veo reflejado el brillo de tus ojos,
destellos de pasión y ternura.
En el lienzo de mi vida, pintas los colores pastel,
con pinceladas suaves y apasionadas,
cada palabra tuya es un verso que acaricia mi piel,
cada suspiro, una melodía que se funde con la mía.
Y en el silencio de la noche, cuando el mundo duerme,
nuestros corazones entrelazados conversan en secreto,
se confiesan los anhelos más profundos,
sin fin ni medida.
Y así, sin conocerte en la realidad tangible,
sé quién sos en el universo de mis sueños,
donde el amor es la fuerza que todo lo transforma,
y vos, sos el centro de mi universo,
la razón por la cual late mi corazón 
en esta eterna danza de la vida.


En la quietud de la noche entre lloviznas
se desvaneció su presencia,
sin un adiós, sin una palabra de consuelo,
la ruta tres fue su ruta de huida.
El eco de su voz, suave y dulce,
resuena aún en los recovecos del alma,
dejando un vacío profundo, un dolor amargo,
como un sueño truncado antes de su realización.
El peso del pasado, como un ancla,
se aferró con fuerza a su corazón,
impidiendo que el futuro brillante que les esperaba,
se hacía realidad en sus manos entrelazadas.
¿Qué es más poderoso, el pasado o el futuro?
En el confuso laberinto de la vida,
muchos se pierden entre sombras y lamentos,
sin atreverse a abrir sus corazones al amor.
Pero en medio de la oscuridad,
aún brilla la luz de la esperanza,
el poder transformador del amor,
que puede sanar incluso las heridas más profundas.
El futuro es una hoja en blanco,
esperando ser escrita con los colores del amor,
donde cada tropiezo, cada lágrima,
se convierte en un escalón hacia la plenitud.
Así que levantemos nuestras miradas al horizonte,
y dejemos que el amor guíe nuestros pasos,
porque en el abrazo cálido de un corazón sincero,
encontraremos el verdadero significado de la vida.
 Sacude el tiempo en cobrizos paraísos,
un largo camino de incertidumbre,
con lágrimas y sonrisas, desvelos e insultos
pero sigue, el camino es arduo,
entre suspiros y caricias furtivas.

La espera se retuerce en la noche,
cautiva el humo y entre párpados entrecerrados
del último cigarrillo antes del amanecer,
el dolor del cuerpo danza con el cansancio
y en la quietud, al ritmo de una suave respiración
se desliza en sueños atrevidos entre sábanas de seda,
mientras el eco de una guitarra solitaria
resuena en los rincones de la habitación.

La piel anhela el roce, la cercanía,
se estremece al imaginarte cerca,
se acurruca en la cama vacía esperándome,
anhelando el calor de tu cuerpo
para fundirse en un abrazo eterno.

jueves, 9 de mayo de 2024

 En su habitación, sola y triste,
se sienta, con el corazón latente,
envuelta en los recuerdos de un amor perdido,
suspira con anhelo, con el alma herida.
Sus ojos brillan con la luz de una llama,
que aún arde en su pecho, aunque la tristeza la reclama
el eco de una voz ya lejana,
que sigue resonando en su mente.
Las paredes guardan suspiros y lamentos,
mientras se sumerge en sus pensamientos,
recordando los momentos de felicidad pasada,
que ahora parecen tan lejanos, 
como una quimera olvidada.
El amor, un dulce veneno que la consume,
la deja envuelta en una niebla que no se disuelve,
anhelando la presencia de aquel que ya no está,
pero cuya sombra sigue danzando en su soledad.
En su habitación, entre sombras y suspiros,
se refugia en el amor que sigue vivo en su suspiro,
aunque la tristeza la embriague con su manto,
ella guarda la esperanza en lo más profundo de su encanto.
Que encuentre consuelo en las estrellas que brillan,
y en el eco del viento que susurra palabras divinas,
que el amor le devuelva la sonrisa perdida,
y que encuentre la paz en su alma herida.


 Cincuenta años de risas, travesuras y llantos,

de alegrías compartidas y de sueños tejidos,

cincuenta años de complicidad y recuerdos,

de amistad sincera que ha florecido.

En el jardín de la vida, ustedes son las flores,

que han resistido las tempestades y los rigores,

nuestra amistad es un tesoro, un legado,

que el tiempo no desvanece, sino que ha consolidado.

Recordamos los días de juventud y locura,

cuando el mundo era un lienzo en blanco, una aventura,

caminamos juntos por la senda de la vida,

apoyándonos mutuamente en cada despedida.

Cincuenta años de risas que han sido canciones,

de abrazos que han sido refugio en las desolaciones,

cincuenta años de amistad, de la más pura lealtad,

que ha resistido el paso del tiempo, con firmeza y verdad.

Brindemos hoy por nosotros, amigos de medio siglo,

por vuestra complicidad, por nuestro eterno abrigo,

que sigan floreciendo los lazos que nos unen,

y que nuestra amistad perdure, eterna, sin alteraciones.


martes, 7 de mayo de 2024

 Entre hilos de deseo y susurros de pasión, 
se teje nuestra historia, un poema sensual
que se despliega con cada latido de nuestros corazones.
Burbujas de amor flotan en el aire, 
como pequeños suspiros 
que se elevan hacia el cielo nocturno. 
Un capullo encendido de rosas, 
delicado y fragante,
se abre lentamente bajo la luz de la luna, 
liberando su aroma embriagador
de esmeraldas y promesas.
La noche brilla en tus ojos, 
reflejando el desvelo inquieto 
de tus deseos más profundos. 
Al compás del último tango de Astor, 
nos sumergimos en un baile apasionado, 
donde cada movimiento es un susurro de amor 
y cada contacto, una chispa de fuego 
que enciende nuestros sentidos.
En el umbral del viejo almacén,
perdido en el laberinto de calles silenciosas, 
encontramos refugio en los brazos del otro. 
La pelota de trapo cuelga olvidada, 
esperando el grito del diarero con la sexta de la tarde noche,
mientras nosotros nos entregamos al éxtasis de la unión carnal.
En el olvidado pasaje de la esperanza,
donde las sombras se entrelazan 
y los susurros se pierden en la brisa nocturna,
nos encontramos a solas, 
sentados en el umbral de nuestros sueños 
Aquí, en la intimidad de la noche, 
nos entregamos al último sueño, 
para remontar el año que quedó 
arrumbado en el tango inconcluso de nuestras vidas.
Mientras la luna nos observa con su mirada plateada,
sellamos nuestro amor con un beso robado, 
un beso que es el comienzo de una nueva historia, 
una historia que se despliega 
en los rincones más profundos de nuestro ser, 
una historia de pasión, amor y eternidad.

Entre Vos y Yo. +

El brillo de tus ojos, el color de tu cabello y la sensualidad que despliegas en cada palabra de enojo, solo está en vos, en las canas que e...