Aquella tarde de lluvia y frío
donde caprichosamente el sol
me abandono en la oscuridad,
entre viejos libros de bellas historias
y muy tenuemente la música
me acompañó en la gris soledad,
me encontraste hilando letras
que van o vienen del mas allá.
En tus ojos una triste nostalgia
atrapo mis sentidos, y luego
de tu pronto despedida,
intercambie versos buscando
tu nombre entre consonantes y vocales
en mas de una poesía, nombrándote
sin saber nada de vos desde aquel día,
donde, la lluvia dejó de bailar
y al ritmo del viento sobre nubes rápidas,
escribí tu nombre por primera vez
sobre hojas en blanco, que vertiginosamente
se llenaron de perfume con cada letra.