en la vieja avenida,
detrás de la historia
del día que se fue y,
entre terciopelos de rosas fugaces,

sobrevuelan hermosos
rizos de cabellos,
contando la tarde
donde vos y yo, mansamente,
pudimos conversar.
La increíble historia,
que quedó inconclusa
el día en que alguien
sin prejuicio alguno,
rompió con silencios
la comunicación
.









