el ritmo de las estrellas
en la noche de la irreverente alquimia
de los deseos ocultos.
Los que solo vos descubrís a diario,

en la suave melodía
que tu alma despliega
abriendo nuevos caminos
en pos de la libertad
del verdadero y sano humanismo,
que derrochás al andar
en cada paso, minuto a minuto . . .
como gaviota libre
en las saladas arenas...
de las costas sin fronteras.








