se fue dejando huellas;
esclavas las palabras
dejaron los recuerdos,
y hoy, escucho de su boca
la grieta provocadapor agresivas frases
que me recuerdan aquellos tristes días:
el de "nosotros" o "ellos".
Y se me frunce el ceño
con solo imaginar que,
por una utopía,
quizás de mil caprichos,
no podemos ni siquiera
intentar dialogar.








