Llueve y en el intenso sonido
de la caída del agua,
descubro tu nombre en la tarde
del caluroso verano porteño,
las veredas desdibujan letras
y entre hojas en blanco
escribo una y otra vez
tu nombre sin memoria,
imagino tu cuerpo, tu rostro,
y la suavidad de tu piel,
en los amaneceres de primavera,
el viento comienza a correr
cálido y sudoroso, te desnuda
en palabras y yo,
recojo las mismas en pétalos
color magenta, uniendo frases
sin rima solo para vos,
que la brisa llevará hasta
tu ventana, sin prisa ni tregua,
solo para vos.










