En tu recorrido al sol o bajo la tenue llovizna
de una tarde de sábado, visitarte es el placer
navegando el aire, en historia envuelta
en gorriones y verdes inolvidables,

veinte no más, son los kilómetros
de tu bello recorrido, y en ambas costas
hortensias y viejas acacias festejan el paisaje.
Saber de vos, tu historia en poesía
celosamente guardadas en el fango
que baja del Carapachay, o el misterio
de viejos amores clandestinos sobre
el arroyo Fiambre, hacen del delta
no solo el nombre de un gran prócer
si no, de centímetros recorridos día a día,
metro a metro, kilómetro a kilómetro
de agua que habla, de El Jilguero
que te recorre a diario sin parar trasladando
la vida al centro la locura al delta.
Y yo, que cada vez que te recorro,
visito amigos en la paz que solo vos,
acunas en cada verde entre amarillos
deshojados, y viejas o nuevas palabras de amor.