del pueblo buscando el perfume del olvido,
y en el último tango de la esquina,encontré el susurro de tu voz en lejanía,
el tren silbó su adiós en despedida.
La solitaria estación quedó como guarida,
a lo lejos un zumbido y entre nostalgias
las luces se perdían, adiós,
desde el andén se fue María, ya no amanecerá
verde y perfumado, ella se fue, sin despedida.
Los gorriones mudos y yo, vimos a solitaria su partida,
cuando pregunten por ella las glicinas,
su perfume el aire en cada esquina,
brotara en el recuerdo su nombre
y en el cielo, una que otra pérdida poesía.









