los colores comenzaron
a deslumbrar tu vista, a despertarla vida más allá de la realidad,
fuiste perdiendo la inocencia
y entre pinceles, acuarelas y acrílicos
el óleo formó parte de tus días.
La realidad golpeó por la ventana
y la misma se hizo vida
en cada bastidor sobre un atril,
hoy navegando el mundo
con tu hermosa cabellera
disfrutas la vida en libertad,
al igual que aquellos peines
que jugaban entre tus manos
en la vida de mujer
que recién comenzabas.









