el brillo de tus ojos
y ese acaramelado tono
sutil y suave de tu voz,la tarde acalorada
del verano ardiente
y el fuego de la piel
que cruzó de mar a mar
la convicción sublime
de buscar lo imposible.
El viento se llevó las nubes,
el sol, las estrellas
y solo vos quedaste
en el horizonte de la memoria
salvajemente enclavada en mí
cuando el viento
se llevó lo que siempre
soñamos y cobardemente
lo dejamos volar el día,
del último abrazo
a orillas del mar.








