sentada en el suelo del verano,
el whisky saboreaba la noche
entre cigarrillos y habanosdesnudos al placer de la charla,
pasaban los minutos
y ambos gozaban la velada,
casi a media luz,
música de fondo,
sudor y entendimiento
entre suaves carcajadas
la noche llegó
al orgasmo de las estrellas,
y el hielo se convirtió en agua,
la luna se escondió . . .
y al llover la noche,
se despidieron.









