y anís cayendo
suavemente por tu rostro.
En la sucia madrugada del lunes,
el barrio barre el silenciode la luna que se va,
y entre viejos gorriones
caminas desolada.
A lo lejos
el silbido del tren . . .
y vuelas otra vez,
la mañana te espera
la plaza te llama
la muerte... te espera.








