al cerrar los ojos,
y descubrí la maravilla de tus médanos
envueltos de fresco rocío,mientras mis labios
te recorrían lentamente
y tu suave voz
acompañaba el ritmo
de tu preciso galope,
en la noche más inesperada
de la poesía,
que jamás podré escribir
si tú estás, como siempre . . .
distante a mi lado.









