En la oscura calma
de la noche cerrada,
cala el frío las entrañas
de un Buenos Aires triste,
nostálgico y tanguero.
entre vueltas y vueltas,
giras, sobresaltos, sueños
y una vida en un segundo.
Piensas en lágrimas,
la noche transcurre,
te busco, te escucho,
te abrazo en el silencio y
la impotencia solo me permite
escribirte una y otra vez,
pues no tengo palabras,
te busco, te escucho,
te abrazo en el silencio y
la impotencia solo me permite
escribirte una y otra vez,
pues no tengo palabras,
tú lo sabes . . .
pues solo confianza mutua
de la que se ha perdido
pero que a nosotros nos une
como hoy, siempre . . .
como hoy, siempre . . .










