Pasó muy cerca la camarera y me atreví preguntar si sabía su nombre, se sonrió y me dijo "espere, el dueño sabe, ya le averiguo, yo no lo recuerdo, soy nueva pero ella es habitué".
"Señor, se llama Susy", y volvió a sonreír. Le pedí otro café y seguí contemplándola. Ella se había dado cuenta ya de mi mirada, me levanté muy despacio de la silla, corrí la mesa y la silla de al lado, me acerqué suavemente para intentar que se sentara en mi mesa; di dos pasos, se levanto raudamente y se corrió a otra mesa...Detrás de la barra el dueño del bar me dijo: "Susy es muy arisca, no le gusta que la molesten los clientes; se viene corriendo a la barra, es una gata vieja ya y está cansada de los manoseos; ahora se mete en su cuna y duerme hasta mañana. Eso sí ,es muy limpita, ensucia siempre en el colchón de piedritas. Le pagué los dos cafés y me fui a caminar un rato, pensando qué hermoso animal es la gata del bar. Lo frecuento seguido pero de la otra vidriera, no sabía
de la existencia de Susy.
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