Una noche, un adoquín gastado,
un semáforo en tres colores
un beso, un abrazo
y esa interminable conversación hecha de besos,
mientras corre Buenos Aires;
el Obelisco vigila y las cuartetas o las tercetas
se mezclan con el murmullo de la provincia.
Y vos… siempre vos.
Porque hay noches en las que no hace falta mucho:
Y vos… siempre vos.
Porque hay noches en las que no hace falta mucho:
una calle, algo rico para compartir,
la poesía escondida en cualquier esquina
y esa manera tuya de convertir lo cotidiano en algo inolvidable.
Buenos Aires, una porción de pizza y vos.
Buenos Aires, una porción de pizza y vos.
Qué más puede pedirle uno a la noche.

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