Detrás de aquel furgón, el gran camión viejísimo, de don
Pedro, atado con alambre por donde lo miráramos y pintado a pincel también de
varios colores y lona parchada multicolor cubriendo su caja, lindo escondite
nocturno para la escondida, en su caja, detrás de la rueda o allá arriba
acostados sobre la vieja lona pasamos muchas noches de gran diversión.
Así vivíamos el pasaje, nuestro pasaje Valderrama, con
historia, increíbles momentos inconfundibles y vecinos amigos que, en solo una
cuadra de un lindo barrio, compartimos alegrías, tristezas, carcajadas y
llantos todos los días del año¡¡









