sal del mediodía
pimienta de la noche,
así sos vos, sin vueltas
ni medias tintas, concreta
precisa, bella y transparente.Lo dicen tus ojos,
lo leo en tu labios y
nos transformamos en
agridulce cada vez
que la luna se va y el sol
comienza a entrar sin permiso
por la ventana, cuando
antes del azúcar nos
abrazamos al descanso,
con los primeros
reflejos del nuevo
día compartido.








