Se envuelve la noche
en tus lágrimas,
desordenando el tiempo
cambiando las horas,
escurriendo sueños en desvelos
sobre almohadas tristes
y acolchados
cubriendo penas y recuerdos,
cubriendo penas y recuerdos,
mientras la soledad
golpea una y otra vez
la vista perdida
en el sueño roto,
en el sueño roto,
aquella madrugada
que partió el avión...
sin despedida.










