se fue la tarde,
un domingo más
sacudió Buenos Aires.
A orillas del río,
caminé la tarde
soplando recuerdos,lagrimeando viejas historias,
perfumando el pasado
del rico presente,
y en cada paso descubrí
la magia de saberte
siempre cerca,
pues nadie ocupará tu lugar,
ni en la soledad más pura
de la sonrisa oculta al viento . . .
vos seguirás siendo
el sol de cada anochecer,
en mi mirada.









