no escapes.
Déjame seguir sintiendo

en cada diálogo,
donde la luna baila
al compás del fuelle,
sonando en sostenidas corcheas
de tu nombre,
sobre las cuerdas graves,
del viejo contrabajo.
Quédate,
los pétalos hablan de ti,
la noche te llama,
las estrellas titilan tu nombre
y yo te escribo, en silencio.
Bebe una copa más,
no te vayas ...