y la arena fría del amanecer
vuelan las gaviotas
y el sol comienza
a descubrir el día.
La brisa acaricia tu rostro
y, en lentos pasos, caminascomo flotando en la soledad;
mientras solo una lágrima
que descubre tu rostro,
deja pasar los sueños
hacia el horizonte,
y el blanco vestido
te envuelve
en la nostalgia del vuelo,
hacia la alegría,
en busca del día
que comienza para vos.









