Susurras apasionada, entre binomios perfectos,
calculando las horas, los días y hasta el minuto final
de cada encuentro, despojándome de números
y entregándote al amor que solo puedes calcular
cuando lejos de mis brazos llenas de números,

frías hojas entre logaritmos derivadas e integrales
que jamás comprenderé, pues lo mío se pinta con el corazón,
se escribe con las emociones y se siente cuando,
entre mis brazos, vibras y pierdes la noción
del tiempo para vivir, de a ratos, la fantasiosa realidad
que nos une tan dispares a la hora señalada
el día fijado, donde ambos estallamos en poesías,
dentro de la única y bella música que compartimos
en nuestro cuarto multicolor.