sueltas la voz,

y gritas el silencio
de la soledad encubierta
tras la fresca sonrisa
de tus bellos labios rojos
que, un día,
volveré a besar
en la soledad de la noche,
entre tango y tango.
El brillo de tus ojos, el color de tu cabello y la sensualidad que despliegas en cada palabra de enojo, solo está en vos, en las canas que e...