Aquella tarde, las
musas me abandonaron, una leve tristeza había comenzado a correr por mi cuerpo,
el cansancio físico y mental se había apoderado de mis ideas, nada aparecía en
la página en blanco que el monitor desdibuja frente a mi vista.

Aquella tarde
fueron muchos los recuerdos que llegaron, desde la música uno se transporta a
lugares increíbles, desde primer rock con una chica del barrio, hasta el mejor
tema en una larga noche de un boliche de la costa, sobre la avenida más
importante de un balneario a metros del mar, donde la luna y el lejano sonido
de las olas se confunde con el último tema de moda de un verano más.Las cercanías de
las fiestas de fin de año, muestran en los muros de Facebook cientos de deseos
de un año mejor, llenos de augurios difíciles de comprender, especialmente en
ciertas personas, la hipocresía y la vanidad, bañan portales con mucha
creatividad detrás de los cuales se esconden historias increíbles jamás
imaginadas y los días pasaran sin saber quién detrás de cientos de imágenes,
esconden realmente la verdad de quienes son.
Pero aquella tarde,
la magia hizo lo suyo y en el único perfil sugerido, la imagen decía muchos más
que todas las palabras que puedo escribir.En una plaza, con
un fondo luminoso, su cuerpo lucio, esbelto y frágil, hablaba por sí sola, al
observar la increíble belleza que lucia, solitaria, en medio de un día soleado,
que creo, solo yo, vi en ella, sin conocer ni su nombre, ni nada que me llevara
a describirla como única, como me paso en ese contacto visual simplemente, con
la pantalla de la CPU de escritorio.
Horas más tarde
comenzamos a chatear, un sinnúmero de coincidencias se sumaba minuto a minuto,
desde la corrección de una simple poesía que hablaba del Nunca Más.
Del que fui parte
en la recordada CONADEP, hasta la sucesión de mates, que ambos a distancia
saboreábamos, yo amargo, ella con estevia en hebras, yo no conocía esa manera,
solo había escuchado hablar de esa planta que endulzaba naturalmente la
infusión, no paso mucho tiempo y en el viejo teléfono celular ambos teníamos el
contacto agendado.
A distancia nos
comenzamos a sentir cerca el uno del otro, la conversación comenzó a fluir,
como el agua pura y cristalina corre por el mejor de los acueductos realizados
correctamente, su nombre sonaba a sobrenombre, pero era lo menos importante, su
rostro quedo olvidado, sola la imagen de una solitaria mujer comenzó a girar
por mi mente con la simple idea, o quizás compleja, de conocerla
personalmente.
Nuestros primeros
diálogos se convirtieron en un debate político donde cada uno expuso sus
antecedentes como militantes, los dos en diferentes fuerzas políticas pero con
el mismo objetivo.
Elogie el perfil
tan elegante de la foto que había comenzado llamando mi atención y pregunto el
porqué, le fui totalmente sincero y le comente que a mi entender como simple
observador, que ese vestido, solo se lleva con elegancia, como lo muestra en la
foto, si primero se tiene un poco de audacia y ella pidió que ampliara mi
concepto, solo le dije que debajo de mismo solo debería estar su cuerpo, si no,
toda esa belleza se iba a ver perdida en un sostén o una gran bombacha que le
haría perder todo el encanto, ella contestó escribiendo rápidamente que tenía
razón, que hacía, debería lucirse y así lo usaba, ella en esa foto de perfil.
Los mensajes
comenzaron a correr en un ida y vuelta único y así comenzamos a acompañarnos,
el 24 de diciembre, noche de festejo, la pasé aquí en casa con toda la familia,
ella ya en ese momento sabía bastante sobre mí y esa noche ella pasó esa cena
cerca de su casa, en casa de una amiga, durante todo el día nos mensajeamos y
esa noche nos deseamos las felicidades correspondientes.
Nochebuena de un
intenso calor, ella tuvo la suerte de poder compartir una pileta de natación y
yo, minutos después del brindis, comenzar a tener un corte de corriente muy
extenso que afecto a gran parte de la capital, de los cuales el barrio donde
vivo fue uno de los afectados.
Nos saludamos
minutos pasadas las 12 de la noche y cuando volvimos a intercambiar el mensaje,
ella ya estaba llegando a su casa, iba de viaje, manejando.
El día de Navidad,
nos volvimos a saludar e intercambiar varios mensajes durante el día, uno más
lindo que el otro, ese lunes y martes de fiestas fueron inolvidables, todo
parecía ser un regalo del famoso Papá Noel.
Los días siguientes
estuvieron llenos de mensajes variados, justo para esa fecha el registro de
conducir de ella se vencía y el trámite término siendo mucho más engorroso de
lo normal debido a la fecha, ya que esa semana parece todo paralizarse por las
fiestas, menos las ganas que ambos teníamos de vernos para conversar
personalmente.
Después de muchos
intercambios y teniendo en cuenta el viaje de ella a la provincia de La Pampa,
donde pasaría la noche de fin de año y la llegada del año nuevo, combinamos con
encontrarnos en su ciudad, a tomar unos mates en una de las hermosas plazas que
la ciudad tiene enclavadas estratégicamente, con una planificación
extraordinaria del ingeniero Pedro Benoit, amigo
del fundador Dardo Rocha, Benoit fue el ingeniero distribuyo la ciudad de una
manera única e increíble para todos los platenses.
Las
48 horas anteriores al encuentro fueron realmente complicadas, para mí
laboralmente en una corrida de terminar muchas cosas antes de llegar las fecha
del fin de mes para poder facturar lo realizado en el mismo e intentar
cobrarlo, cosa que más de una vez no sucede y para ella, la renovación del
carnet de conducir que se vencía en esos días y por los problemas burocráticos
que tenemos en nuestro bendito país, a veces se complica, por lo que debería
viajar a visitar sus familiares con el registro vencido, lo cual le generaba un
problema extra que no había tenido en cuenta y la preocupaba mucho, con toda
razón.
Diciembre
de excesivo calor y tardes realmente insoportables, aquel 28 de diciembre
llegué a casa bastante apurado y después de tomar un par de mates me recosté,
una hora, antes de bañarme, luego de la ducha y vestirme comí algo, ya que
simplemente iríamos a matear a una plaza.
Cuando
comenzó a retirarse lentamente el sol, partí camino al encuentro, ella me
esperaba a cuadras de la bajada de la autopista Buenos Aires La plata, en una
esquina, donde se encuentra una estación de servicio, constantemente nos
manteníamos comunicados y le avisaría cuando estaba cerca de llegar.
Apenas
baje de la autopista, encontrar el lugar fue muy fácil, me detuve, cargue gas,
pase por el sanitario y cruce la calle, previo avisarle que había llegado, su
contestación solo fue, voy¡¡¡!
En
minutos, un auto gris con las luces encendidas se estacionó sobre la playa de
la estación de servicio, y bajo ella, dejando la puerta abierta de su auto y en
marcha, me acerqué y en un fuerte abrazo, nos confundimos en un beso único, uno
de los cristales de mis lentes quedo en el piso (me di cuentas horas después)
pero ese abrazo fue y es inolvidable y encontrarla vestida igual que en la foto
donde la vi por primera vez, realmente parecía una novela del canal de mayor
audiencia a la hora pico de encendido, todo lo que transcurrió en minutos fue
realmente mágico.
Después
de conversar unos minutos, se subió al auto y me pidió que la siguiera con el
mío, recorrer las calles de una ciudad desconocida con diagonales fue algo
totalmente novedoso, ella maneja a mi entender bastante rápido, pero la seguí
de cerca para no perderme y en los semáforos en rojo, donde debíamos
detenernos, nos mandábamos mensajes o hablábamos, realmente todo era
maravilloso, donde íbamos no lo supe hasta llegar a la puerta de su casa,
después de estacionar mientras bajábamos, y ella abría la puerta, hablaba con
una hermana diciéndole que todo estaba en orden, cosa que me pareció correcta,
ya que se iba a encontrar con un desconocido y siempre es bueno avisarle a
alguien por las dudas, actualmente estamos a diario llenos de malas noticias en
el campo de la seguridad y asegurase donde y con quien uno esta, es lo más
razonable.
Ya
en su casa pasamos directo hasta el patio donde nos sentamos sobre una manta
sobre el piso y comenzamos a tomar mate conversando de todo, ella tenía unas
sandalias muy bonitas que dejo de lado y yo abandone las zapatillas y apoyados
sobre la pared conversamos y mateamos un largo rato.
La
conversación era muy entretenida, creo que nos contamos la vida en muchos
aspectos, desde lo familiar, pasando por lo laboral, sentimental y hasta
político.
En
un momento quiso ir a comprar unas empanadas, y allá fuimos, no sabría decir
donde, solo sé que no era muy lejos, al regresar abrió el portón del garaje de
su casa y entre mi auto, ella estaba más tranquila si estaba adentro por
seguridad, y seguimos conversando comiendo y bebiendo.
Mientras
pasaban las horas, no pude dejar de observarla un solo minuto, su rostro
mostraba su alma, su corazón, el color de su piel, el perfil desde donde la
miraba y conversaba con ella en el largo living de su casa, donde corría una
suave brisa, que no alcanzaba a bajar el intenso calor por más que abrimos un
postigo vidriado que está lindero a la puerta de entrada, mirarla era más
fuerte, verla caminar, su cabello y su nariz eran la mejor poesía, junto a ese
hermoso vestido la hacían única e inigualable, como su andar que dejaba estela
de mujer a cada centímetro que pisaba por donde caminaba descalza como
deslizándose en una bella nueve de espumas y fantasías que parecía ser irreal,
pero era muy real y estaba ahí a centímetros míos, en la noche calurosa del 28
de diciembre, en la ciudad de las diagonales.
Apoyo
sus pies en otro sillón y con el correr de los minutos hice lo mismo y dejé el
pantalón en el respaldo, las palabras iban y venían como una hermosa canción
donde ella con su bello todo de voz le ponía música, mientras el reloj seguía
girando las agujas y me contaba de su vida, de su familia y el viaje que en
horas realizaría a La Pampa a ver a sus familiares para pasar el último día del
año con ellos.
No
sé a qué hora, estábamos en su dormitorio, ese instante maravilloso ocurrió
como alguna vez, creo haberlo imaginado en alguna poesía o relato, ella
sutilmente arrodillada en la cama, tomo su vestido, de la parte inferior del
mismo que le cubría hasta los pies y mágicamente con sus manos, se lo elevo
quitándoselo y quedando solamente como la había imaginado cuando la vi poder
primera vez en una imagen, solo con una hermosa tanga blanca, donde ya no había
nada más que decir, para continuar con nuestro primer encuentro.
Cuando
comenzaba a amanecer, me acompaño a poner el auto en marcha y comenzar el
regreso a mi casa, recién ahí comprendí que había perdió el cristal de los
lentes en el primer abrazo, pero feliz, después de muchos besos, comencé el
regreso, sin saber muy bien cómo llegar a la ruta, pero los primeros peatones
que comenzaban a circular, o los últimos, después de una larga noche, con el
comienzo de la claridad del alba, me fueron indicando el camino hasta llegar a
la ruta, donde a una velocidad muy tranquila vine recordando cada palabra de lo
sucedido hasta llegar al barrio, en la esquina a una cuadra de la avenida sobre
la vereda estaban los amigos de la remiseria tomando mate y algo de fresco, ya
que adentro del local era imposible ya a esa hora el calor, pare, y converse
entre mates con ellos, que preguntaban que hacía ya levantado, sonreí y se
dieron cuenta de que recién llegaba, les conté que venía de una fiesta en La
Plata por eso llegaba tarde y luego de unos minutos me retire a acostarme para
descansar un poco recordando la maravillosa noche que había vivido.
Durante
el día nos mandamos mensajes, ella se acostará temprano y se levantaría lo
antes posible para comenzar su viaje al encuentro de sus familiares, esa noche
nos despedimos temprano y antes de acostarme la llame para que se levantara, ya
que, salí a despedir el año con amigos y aproveche la hora para avisarle que se
levantaran no tuve suerte, me acote y me dormí sin saber si había escuchado el
sonido del teléfono y había comenzado el viaje.
Horas
después de levantarme recibí un mensaje, contaba que había llegado bien,
durante el día intercambiamos algunos mensajes y esa misma noche comencé a
escribir describiéndola, una aura mágica rodeaba una mujer totalmente sensible
con un caparazón casi indestructible que se pone en la vida para no ser
lastimada, sumado a una dolencia pulmonar producto de seguramente haber fumado
algunos años de su vida, todo lo comentado, lo fui registrando en poesía y
pequeños relatos comencé a describirla intentando descubrirla, ya que al margen
de su conversación claramente sincera algo ocultaba, pero no llegue a descubrir
muy bien que, solo sabía que a mí, me estaba pasando cosas realmente extrañas
que no quería que me sucedieran y hacía años que estaba bien, sin sentir esa
sensación de describir a alguien de la manera que lo estaba haciendo.
Aquella
tarde, en mi estudio, entre mates con la gallega, una amiga de la infancia que
paso a saludar para despedir el año, después de leer algo que había escrito,
según ella notó en mi rostro, solo pidió atención, los golpes de la vida son
duros y a esta edad, después del tremendo golpe que ya había recibió hacía unos
años al separarme, recibir uno más, igual o más fuerte, solo me alertaba a que
no sucediera, pero como dijo a continuación después de leer más de una poesía,
estaba casi convencida de haber llegado un poco tarde, le agradecí y le asegure
que no, que solamente me había movilizado, pero ya no pasaba nada y estaba muy
lejos de que sucediera dado la distancia, el alejamiento y ese no sé qué, que
intuía en el aire sin poder descifrarlo, pero al contarle que y como era esa
mujer, volvió a dudar y solo dijo, ya está, fuiste, se te nota en los ojos, no
sabes mentir, te lo digo siempre, caíste como un perejil, trata de no
lastimarte, me dije y le comente que la había conocido un 28 de diciembre, día
de los inocentes y que lo tomaba como un regalo en vez de una broma como suelen
hacer a menudo; sin embargo, todo lo comentado no sirvió de mucho, ya que al
recibir un mensaje de ella que estaba con su familia en la pileta, según la
gallega mis ojos cambiaron y lo único que hizo fue sonreír mucho y desearme
mucha suerte y preguntarme nuevamente cómo la había conocido.
Los
días transcurrieron normalmente, pero fuera de casa la locura que invade la
llegada del día de fin año era notable, las compras, la comida todo para
acelerarse como si fuera la última cena y con el correr de las horas llego el
31, el último día del año, como es costumbre en lo últimos años, lo pase en
casa de mis hijos, donde viven ellos con la madre, fui con mi madre, mi hermana
mi sobrina y mi cuñado.La
cena estuvo muy entretenida como de costumbre y juntos esperamos la llegada de
la hora cero del año nuevo, brindamos y desde el balcón durante largos minutos
vimos él despliegue de fuegos artificiales que anualmente miramos de lejos y en
la altura, lo que se tira en el famoso barrio que se encuentra frente al
estadio de San Lorenzo, a bastante distancia del departamento y es tanto lo que
dibuja en el aire los juegos artificiales que a pesar de la lejanía se aprecia
el espectáculo.
En
minutos le envié un mensaje de felicidades y contestó enseguida, invitándome a
que fuera para allá, hablamos y le consulte lo que me estaba diciendo,
comentándole mi temor, por mi dificultad en mi discapacidad, pero me incentivo
a perder ese temor e insistió comentando en que no había ningún problema
sumando detalles para que fuera y le dije que sí.
El
dos de enero, a las 4 de la mañana, con mucho temor, siendo la primera vez que
iba solo a una distancia un poco alejada después de muchísimos años, partí de
casa después de tomar unos mates, con un pequeño bolso rumbo a la provincia de
La Pampa, a una nueva experiencia, con gente que no conocía, pero a verla a
ella, a quien ya, le tenía mucha confianza después de todo lo conversado y lo
que más quería, era volver a verla y abrazarla fuertemente.
Cerca,
ya en la provincia le avisé por donde iba, y pasadas las 11 de la mañana en la
intercesión de una avenida y la ruta 1 provincial me estaba esperando, de lejos
comencé a ver su auto y en segundos estacione detrás del mismo y nos abrazamos,
seguido a eso la seguí por la ciudad de Gral. Pico, que no conocía, pero me
llamó la atención lo ancho de sus calles, y en minutos estaba en la casa de su
hermana, tomando mates con su cuñado y su hermano bajo una bella galería en el
fondo de la casa, después de ser presentado a sus familiares.
Ese
mediodía almorzamos en el campo de la hermana con muchos familiares, fue un
lindo almuerzo y una linda tarde, por la noche llegaron más familiares y
cenamos bajo un cielo, que las estrellas parecían agarrarse con las manos, el
fuego y los pollos al disco en medio de una linda conversación familiar, fue un
regalo de la vida, todo parecía realmente mágico hasta que de a poco se fueron
retirando y nos fuimos quedando, solo nosotros dos, su hermana y su cuñado,
recuerdo que al regresar escribí un pequeño relato de esa extraordinaria noche.
Aquel sensual vestido corto, sin breteles, verde agua y ajustado, aquel sensual vestido engalanó la noche, las estrellas estaban más cerca que nunca, nuestras manos se estiraron bromeando para agarrarlas y la luna llena, sobre el verde campo nos acompañó en aquella hermosa velada inolvidable. Él
se desparramó debajo de la cama, el día agotador se sentía en su profunda respiración que mantuvo a ritmo toda la noche sin darse cuenta de nada de lo sucedido centímetros arriba de su cuerpo, o si, nunca lo sabré. Arriba el hermoso brillar de su sola presencia iluminó la noche de la oscura habitación, por donde solo se desdibuja su silueta, entre tenue luz que pasaba por las rendijas de la cortina que nos dividía del afuera. Aquella noche, como si fuera una espiga de trigo dorada y esplendorosa, su cuerpo se deslizó entre mis brazos, marcando su presencia y acentuando una vez más su ¡sí, aquí estoy! ¡Aquí, soy yo.! Por un largo rato nos fundimos el uno en el otro, nos entregamos sin tabúes ni prejuicios, recreamos un nuevo estallido, para nuestra sutil y reciente historia, la cual iremos consensuando sin prisa, momento tras momento, cuando a solas, vivimos un mundo que no es el mismo, que día tras día compartimos con ustedes, el nuestro que recreamos solos, entre ella y yo en cada encuentro.Amanecimos
abrazados y al levantarnos después de unos mates recorrimos caminando parte del
campo y el tambo, al otro día conocí una casa, tipo casa quinta, pero en la
ciudad, con una hermosa pileta, intenté acercarme a ella más de una vez, pero
era imposible, solo me dijo que ahí estaba abocada a su familia y era lógico.
Todos
compartimos la pileta, el asado, que hizo su cuñado y una tarde con toda la
familia en una linda conversación, ella me llevó a recorrer la parte céntrica
de la ciudad y hablamos un poco a solas; sin embargo, nada en particular, al
regreso a Buenos Aires, todo podria pasar, seguir viéndonos o simplemente no
vernos nunca más, cómo no sé, por qué motivo la institución me decía eso, le
pregunte si estaba molesta por algo, y, por lo contrario, me contó que estaba
muy bien, un día más y yo comenzaba el regreso, ella se quedaría unos días en
familia.
Aquel
día, pasadas las cinco de la tarde, después de un lindo remojón en la pileta,
algunos mates, bajo un sol que rajaba el hormigón, después de un rico abrazo y
un beso, emprendí el regreso a mi casa, sin saber si la volvería a cruzar en mi
vida, solo me dijo que nos mantendríamos conectados.
El
regreso fue complicado, prestando atención a la ruta y recordando los momentos
que había vivido con ella y su familia, como experiencia, siendo mi primera
salida, era inmejorable, ella única, en todo aspecto, pero un sabor a distancia
daba vueltas en mí, cerca de las 2 de la madrugada llegue a casa y me acosté,
estaba muy cansado en minutos me quede dormido. Al
despertar le mandé un mensaje, contándole cómo y a qué hora había llegado y que
iba a hacer luego y ahi comenzó lo peor que creo haber hecho para conquistarla
como pretendía, una catarata de mensajes a diario comencé a mandarle, como
siguiéndola o controlándola, sin el menor de los sentidos convencido que estaba
haciendo lo correcto, hasta que una noche, entre cafés conversando en Barisidro
con la gallega me pegó un reto que creo que después de escucharla unos largos
minutos entre en órbita y sin decir una sola palabra como para justificar lo
mal que había actuado le di la razón, comprendiendo que era muy dudoso que nos
volviéramos a encontrar después de mi comportamiento invasivo, cosa que
reconocí de inmediato, cuando mi amiga término de explayarse sobre el tema.
Unos
días más tarde, varios, me aviso que ya estaba en la casa, nunca supe que día
volvió, pero me puse muy contento al recibir su mensaje.
Quedamos
en encontrarnos, una tarde de sábado me fui para allá, le compré un souvenir y
viaje con toda la intención de conversar con ella y que a partir de esa noche o
ese día comenzáramos algo nuevo, diferente, lindo y salí para allá con toda esa
ilusión. Conversamos mucho esa noche, pero ya no era igual, note el
distanciamiento, el domingo fuimos hasta Punta Lara, caminamos mucho, ella jugo
mucho con el perro, regresamos para el almuerzo y por la tarde se encontraba
con una amiga, después del almuerzo nos despedimos.
Comencé
el regreso sabiendo que nunca más la vería, intuición no, por más que andamos
muchos, me mostró donde trabajaba, la ventana de su oficina con una planta que
lucía diferente al resto, como ella, que cambio mis días para siempre, regrese
con tristeza, pero sabiendo que había conocido una mujer única e inolvidable,
bella en todo sentido, que sería muy difícil de olvidar. Durante
todo el viaje de regreso supe que era la última vez que la veía, comenzaron a
transcurrir los días y le mandé unos mensajes, pero fueron sin respuesta o con
palabras muy escuetas hasta que perdí el contacto con ella en el Facebook,
donde o como la había comenzado a conocer. Hasta
que comencé a escribirle a diario en poesía, describiéndola, desde el momento
en que la conocí algo paso en mí, meses después una amiga me pregunto quién
era, solo le dije quién es qué? Solo me pidió que le contara de quién me había enamorado, que le escribía esas
cosas, después de algunas vueltas le comente y juntos analizamos que le podría
haber pasado, pero por más vueltas que le dimos no encontramos explicación.
Mi
amiga solo dijo que debería acostumbrarme, quizás le gustaste, la pasaron bien
y listo, ya está, ya fue.
No
entiendo ese tipo de respuesta le comenté y en un debate que duró bastante
entramos en zonas que entiendo que son normales, pero no coinciden con mi forma
de ser, entendiendo que muchas cosas que planteaba tenían razón, los tiempos
cambian, los tabúes se rompen y el sentido de la libertad es tan amplio que
abarca muchísimas cosas seguramente con el correr del tiempo lo recuerde como
algo bonito que paso en algún momento y un día termino y punto.
Hablamos
de mi discapacidad, del movimiento involuntario y mi amiga muy sincera y
directa, dijo, que también eso podría influir, y tenía razón, mi aspecto quizás
no es lo mejor al margen de lo que podré ser internamente, externamente mi
diferencia es notable y si no saben que es, puede no ser compartido mi aspecto,
esa noche entre mates dimos muchas vueltas suponiendo muchas cosas, tanto mías,
como de mi gran amor como le dice mi amiga, una insuficiencia pulmonar como comento, no es una pavada, hay que cuidarse
mucho, puede ser grave, pero bueno dimos por terminado el tema y comenzamos a
armar el libro que tenía en mente y como conclusión para terminar con el tema,
me dijo si te hace bien escribirle, escribile, no importa que no lo sepa, es lo
que te pasa a vos y eso es lo que vale, tal vez algún día, la cruces, la
encuentres, la vida da sorpresas siempre y así, como aquella noche de un 28 se
conocieron, quien te dice un día se crucen, vos volviste a buscarla?
Así
fue como me dio pie para contarle que había viajado dos veces en los dos
diciembres pasados, pero realmente no recuerdo donde era la casa, no recuerdo
el número de calle y realmente es muy complicado buscar una persona en una gran
ciudad que no es fácil de recorrer por sus diagonales, aunque para los que la
conocen como Benni, debe ser algo simple y normal.
En
aquella semana nos dedicamos al último original del libro, llenamos páginas de
poesías y algunas fotos, me pregunto una noche muy tarde si pondría algo sobre Benni, pero le dije que no, no estuvo
muy de acuerdo, solo debatimos el nombre del libro que ella buscó investigando
algunos temas y estuve de acuerdo después de pensarlo unos días y aquel finde
semana interminable sentados delante de la computadora, lo terminamos y el
lunes lo mandamos a imprimir, corriendo los días de una hermosa primavera del
2017.
El
28 de diciembre de ese año, nos fuimos para La Plata muy temprano, antes de que
cruzar la capital fuera casi imposible y esa mañana, después de haber ido más
de una vez a recorrer la ciudad, desayune con mi amiga en la esquina del
emblemático teatro Coliseo, donde voy a tomar un café, o una gaseosa y un
tostado cada vez que la pienso y decido encontrarla por las calles de esa
ciudad, ya que no registre nunca su dirección.
Esa
esquina emblemática me gusta por sus bóxeres donde la mesa queda en mucha privacidad, de la cual se ve la calle
porque está pegada al vidrio y se puede observar quienes pasan, ahi le conté
que anualmente iba a la zona, recorría la ciudad y de a poco me iba alejando
conociendo otras zonas hasta comprendí como una de sus avenidas siguiéndola se llega a la ruta dos y
saliendo, por otro lado, se va a la zona más residencial como Arana y se puede
llegar a localidades cercanas al río de La Plata que fui descubriendo, mi amiga
se asombró como a pesar del tiempo la sigo buscando, y preguntó por qué si ya
nada quedo de aquello que solo yo imagine, simplemente le dije que mis
sentimientos por ella estaban intactos, no pretendía salir con ella, solo saber
cómo estaba, lo único que buscaba era saber de ella sin molestar a nadie, por
eso solo quería encontrarla yo, sin preguntar, ya que es un amor incondicional
de amigo si querés, ella es única y lo
seguirá siendo por aquel momento compartido, el resto es solamente suposiciones
de amigos de buena voluntad, que valoró,
pero deben aceptar mi determinación a pesar de los años transcurridos.
Si
la veo, le preguntaré cómo está, le entregaré el libro, posiblemente
conversaremos bastante y me iré, es simple, es agradecer a la vida, cumplir con algo únicamente para mi pendiente
y nada más, quizás le cuente todo o no, eso lo dirá el momento y la
circunstancia, eso es lo de menos, es lo menos importante.
Regresamos
después de pasada por Punta Lara, lugar que fui con Benni y mi amiga no
conocía, en casa le fui escribiendo cada tanto algo, recordándola, hasta que
llego la maldita pandemia poniendo en jaque al mundo, pase muchas horas en casa
escribiendo, mirando películas y series, recordé que ella miraba muchas
películas y volví a recordarla mucho, pensaba como estará y con el permiso
de circulación que tenía me fui nuevamente a intentar encontrarla, recorriendo
las calles de su ciudad, esa casa, con garaje una puerta y a su lado una
ventana vertical angosta que aquella
noche abrimos para que circulara un poco de aire, me pararon más de una vez los
controles y era lógico, pero tenía todo en regla y al regresar recopile mi amor a la persona más linda del
mundo, que quizás no vuelva a cruzar nunca más en la vida, ya en un
diciembre a distancia festejaremos con
la familia, mañana finde año, brindaré por ella y que el destino se haga cargo
del resto.
Osvaldo Luis Hermida. 30/12/20.