El barrio se hizo un pañuelo, la ciudad mi barrio,
el país mi mundo y entre las calles angostas,
después de recorrer largas rutas te encontré,
aún no recuerdo el como, tampoco importa el por que,
ambos sabemos que quizás fue el destino,

ese rayo de sol que abrió el cielo después de la tormenta,
o la casualidad de la luna paseando aquella noche
por sendero casi intransitables.
Pero la magia pudo más, y hoy la realidad,
es, nuestras manos juntas desafiando el camino
de buscarnos a diario,en la tormenta de la vida
compartiéndolo todo, hasta que el destino y el sol
nos separen circunstancialmente por un rato,
hasta volvernos a encontrar en otra nube sin buscarnos.