donde el sol penetra
las rocas y los ríos
corren con tu nombre,
la luna baila al compás

los grillos saben
de viejas tonadas
y el viento trae
rompiendo el silencio
tu nombre en azul,
mientras el viejo zorzal
canta acompañando
las cuerdas de la vieja
guitarra que te nombra
con solo tomarla
del diapasón
y apoyarla entre
mis piernas.