La noche esconde
la magia de las cosas bellas,
los ojos azabaches de una mujer,
el desvelo de un cuento
que no encuentra el final,
dos copas sobre la mesa

de un nuevo integrante
a la gran familia.
La noche esconde
y el día disfruta.
Yo transito el hilo delgado,
casi transparente,
de las emociones
que solo puedo expresar
escribiendo, encerrado . . .
entre la alegría de encontrarnos
presentes a distancia
y disfrutar las sonrisas
o las lágrimas . . .
siempre juntos.