martes, 19 de agosto de 2014

JUNTOS Y A LA PAR


El auto se estacionó raudamente en aquella estación de servicio, quedó encendido y con las luces altas alumbrándome, la puerta del conductor abierta, y ella bajó al encuentro linda como siempre, con sus cabellos mojados y con los brazo abiertos, yo me acerqué, abrí los brazos y al colgarse de mi cuello alzarla y girar sobre mi eje sentí  la sensación más linda después de muchos tiempo, Por fin el encuentro se había hecho realidad, el saldo fue altamente positivo, aunque sin los lentes que seguramente quedaron los cristales estallados después de quedar prisioneros entre nuestros pechos, en el suelo; los dos nos prometimos, de ese día en más estar juntos y a la par, estallaron los cristales estallaron las diagonales estallamos ella y yo, porque a partir de ese día somos nosotros,  le guste a quien le guste y le moleste a quien le moleste, nosotros , juntos y a la par.

1 comentario:

  1. Hola Osvaldo, que bueno cuando las ataduras quedan atrás, sin importar el que dirán, ni quienes lo dirán. El tiempo no es eterno y en la vida cada uno debe buscar su felicidad y no perderla. Aquí en tu relato, juntos y a la par la felicidad estará con ustedes.
    Te saludo, un abrazo.

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