viernes, 27 de julio de 2012

SIN DESPEDIDA. (2012)

Hace siete años, un día  como hoy, mi viejo cumplió  80 años. Un día como hoy la heladera llena de bebidas,  estaba coronada con una gran torta con los colores marrón y blanco, la bandera calamar. Sí, un día como hoy, pero justo ese día, mi viejo se quedó dormido para siempre. Ese día, donde todos lo esperábamos para saludar, para festejar su cumple número 80, mi viejo no se levantó, siguió su sueño eterno. Nosotros lloramos su ausencia, pero él se fue sin sufrir, creo que fue el mejor regalo que la vida le pudo dar. Después de su ejemplar paso por ella. Hoy lo recuerdo como todos los días, tal vez un poco más y solo me resta decirlo una vez más: gracias viejo, por todo, y chau. Hasta pronto.